Una vecina estaba realizando una mudanza y en el desarrollo de la misma dejó un antiguo piano en la vereda.
Grande fue su sorpresa cuando salió de la casa y no se encontró con el costoso instrumento.
Llamó a la Policía, que de inmediato se movilizó por toda la ciudad para dar con él o los responsables del supuesto robo.
No tardaron mucho en dar con el piano, que estaba en poder de un hombre que vivía a unas pocas cuadras. Esta persona, al ser interrogada por los efectivos, esgrimió un insólito argumento: dijo que se lo llevó porque creyó que estaba abandonado en la calle.
Como todo quedó aclarado entre las partes, no se realizó denuncia alguna y todo quedó en una anécdota que -por algunas horas- interrumpió la habitual calma de la ciudad.
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