El imponente cánido de hábitos solitarios se dejó ver entre los pastizales del área de uso público, regalando una experiencia inolvidable y un encuentro directo con la naturaleza más genuina del Iberá.
Un imponente aguará guazú (Chrysocyon brachyurus), uno de los grandes símbolos del Parque Nacional Iberá, sorprendió a un grupo de visitantes provenientes de Inglaterra, Nueva Zelanda, Australia e Irlanda.
El imponente cánido de hábitos solitarios se dejó ver entre los pastizales del área de uso público, regalando una experiencia inolvidable y un encuentro directo con la naturaleza más genuina del Iberá.
Desde las redes del Parque Nacional Iberá, comentaron que “este momento mágico nos recuerda no solo la belleza de nuestra fauna silvestre, sino también la fragilidad de los ecosistemas que la sostienen”. El aguará guazú depende de los pastizales y humedales del Iberá, ambientes esenciales que enfrentan amenazas crecientes por el avance de la frontera agropecuaria, los incendios recurrentes, los atropellamientos en rutas y la expansión de las actividades humanas.
“Conservar estos ambientes es proteger el futuro del aguará guazú y el equilibrio de todo el ecosistema”, mencionaron al respecto.
La especie está categorizada como Vulnerable (VU) a nivel nacional, y ha sido declarada Monumento Natural Provincial en Corrientes, Chaco, Formosa, Santa Fe, Entre Ríos, Misiones y recientemente Córdoba, reflejando el reconocimiento de su valor ecológico y cultural en toda la región.