Diez armas de fuego de colección valoradas en lo económico, pero mucho más en lo sentimental, fueron robadas a una familia en San Cayetano, municipio correntino de Riachuelo.
Los ladrones que aprovecharon la ausencia de los dueños de casa también sustrajeron cajas con alrededor de 300 proyectiles de distintos calibres.
Por el caso, la Policía concretó tres allanamientos, uno de ellos en la vivienda de un albañil que trabajó en el domicilio donde se produjo el delito.
En ese lugar descubrieron la existencia de un “kiosco” de drogas y ante tal ilícito detuvieron a un joven del hombre sospechado en el caso de robo.
Decenas de envoltorios de clorhidrato de cocaína como de marihuana fueron secuestrados en el operativo que tomó de sorpresa a los habitantes del inmueble, ubicado en el capitalino barrio Pirayuí.
Información recabada por diario época precisa que hace algunos días una banda de maleantes entró a una propiedad a sabiendas de la ausencia de los dueños.
El matrimonio titular de la casa viajó a otra provincia. Pero quedaron su hijo, concubina y nietos, quienes salieron durante apenas dos horas en su vehículo particular. El robo sucedió entre las 19:30 y las 21:30.
Al regresar, esas personas notaron a lo lejos que la puerta de acceso principal estaba abierta, con claras señales de violencia.
La Policía de la comisaría de San Cayetano fue alertada en forma inmediata. Es así que constataron el delito. Los maleantes causaron un evidente desorden y a pesar de existir otro tipo de bienes apuntaron solamente a llevarse las armas de fuego que disponían a modo de colección. Pasaron de generación a generación dentro de la misma familia.
En la denuncia penal el hijo del dueño de casa precisó que cuentan con las documentaciones legales de legítimos propietarios y licencias de usuarios expedidas por las autoridades que regulan este tipo tenencia.
El detalle de lo sustraído es el siguiente: un fusil Sabage .308 negro con mira telescópica, una escopeta Carlos Grassi calibre 16 de doble caño cromada de 70 centímetros de caño y mango de madera, un fusil Mauser 765 con mango color madera, dos carabinas calibre .22 mango símil madera marca Browning semiautomáticas, un rifle Winchester mango madera calibre 44.40, una escopeta calibre 28 de doble caño marca Belga, una escopeta calibre 24 Belga de doble caño mango color madera, una escopeta superpuesta calibre 12.70 marca china de doble caño, una escopeta de un caño calibre 14 marca Bersa.
Los cientos de proyectiles corresponden a cada uno de los calibres mencionados, ya que estaban dispuestos junto a las armas sustraídas, de acuerdo a los detalles aportados en sede policial.
Por los datos recabados de algunos vecinos se cree que la banda de ladrones utilizó un automotor, posiblemente una camioneta, aunque tampoco descartan que hayan actuado sobre motocicletas.
Las sospechas de los damnificados recayeron sobre un hombre que hasta hace algunos meses trabajó en obras de albañilería en la vivienda. Sería la única persona ajena a la familia que accedió a la propiedad y conoció el interior, dijeron las fuentes consultadas.
En tal sentido, las autoridades policiales comenzaron a recabar mayor información para identificar el domicilio de tal persona como de otras dos, a quienes identificaron mediante una serie de procedimientos de recolección de información.
Junto a la Unidad Fiscal de Investigaciones Concretas y en respuesta a las órdenes de allanamiento expedidas por el Juzgado de Garantías los policías encargados de la pesquisa ingresaron a tres viviendas de la capital provincial.
Para los trabajos coordinaron esfuerzos con el acompañamiento del Grupo de Intervención Rápida, la Unidad Especial Antiarrebatos y el Destacamento San Marcos.
Algunos detalles aportados a nuestro medio precisan que uno de los procedimientos se produjo en un inmueble de avenida Cuarto Centenario al 2700 donde el resultado fue “negativo” respecto a la búsqueda de las armas.
Un segundo allanamiento tuvo como objetivo una casa de calle Río de Janeiro al 5200 en el barrio Ciudades Correntinas.
En ese domicilio identificaron a una de las personas que están bajo la lupa. Sin embargo, tampoco dieron con las armas descritas por los damnificados.
El “kiosco”
El tercer allanamiento que derivó en el descubrimiento del “kiosco” de drogas fue en la casa de Angel C. G., de 52 años, el albañil que figura nombrado en la investigación.
Esta propiedad se sitúa en calle Juan Raúl Serrador de las 200 Viviendas del barrio Pirayuí donde viven varias personas, entre ellas Brian de Jesús G., sindicado como responsable de la tenencia con fines de comercialización de 23 bolsitas de polietileno de cocaína y una cargada con picadura de marihuana. Frente a esta situación, con la cual se generó una causa conexa, intervino la Dirección General de Drogas Peligrosas y Crimen Organizado.
A pesar de la intensa búsqueda del armamento de colección hasta ayer no fue posible el hallazgo. Por ende la causa proseguía con intensidad.
