Familias locales necesitan más de un millón de pesos para no ser pobres

Esa cifra se desprende del Índice Barrial de Precios (IBP) de octubre, relevado por el ISEPCI en más de 300 comercios de las principales localidades del Taragüí. Si la premisa es solo poder comer todos los días, hay que generar, mínimamente, 439.554 pesos.

La delegación local del Instituto de Investigación Social, Económica y Política Ciudadana (ISEPCI) publicó ayer su ya tradicional Índice Barrial de Precios (IBP), en esta ocasión el informe corresponde al mes de octubre. El estudio, que abarca más de 300 comercios en seis localidades clave de la provincia, estableció que en el décimo mes de 2025, una familia tipo —conformada por dos adultos y dos niños— que no paga alquiler necesitó aquí $1.002.184,10 para superar la línea de pobreza (CBT), mientras que la Canasta Básica Alimentaria (CBA) se fijó en $439.554,43, marcando el umbral crítico de la indigencia.

Al analizar pormenorizadamente los datos se puede observar que el costo de la alimentación lidera la presión inmediata sobre la economía de las familias. Es que así que octubre cerró con un aumento sostenido en el costo de vida, registrando una variación mensual del 2,95% tanto para la CBT como para la CBA. Este incremento, que se traduce en un alza de casi 29 mil pesos en el costo total familiar en solo un mes, refleja una aceleración en la reposición de precios minoristas.

El análisis por rubros dentro de la canasta alimentaria mostró que la verdulería fue el componente con mayor presión inflacionaria en el mes, con un alza del 5,06%. Este comportamiento es típico de productos de alta estacionalidad y menor vida útil, donde las fluctuaciones climáticas o logísticas impactan rápidamente.

Productos básicos como la pera (+25,00%), la zanahoria (+20,00%) y la lechuga (+12,00%) fueron los principales impulsores de esta suba puntual. Le siguió el rubro Almacén con un incremento del 2,17%, destacándose subidas drásticas en productos procesados o de mayor valor agregado como el Salame (+35,00%) y la Paleta cocida (+28,21%), lo que sugiere que los costos de industrialización y distribución se están trasladando velozmente al consumidor. Por su parte, la carnicería aumentó un 2,84% mensual, con el hígado (+15,00%) y el asado (+11,11%) marcando la pauta.

Por otra parte, los datos reflejan que si bien el incremento mensual fue del 2,95%, la perspectiva anual es mucho más preocupante y expone la erosión del poder adquisitivo a largo plazo. Al comparar octubre de 2025 con el mismo mes del año anterior, la Canasta Básica Total (CBT) se disparó un 13,18%, acumulando un alza de $116.776,92 desde octubre de 2024. La Canasta Básica Alimentaria (CBA) mostró una variación anual ligeramente menor, pero igualmente alta, del 11,70%.

Un dato estructural clave es el comportamiento del rubro carnicería, que lidera la suba anual con un impresionante +32,71%. Este aumento sostenido en proteínas esenciales indica una presión inflacionaria profunda y constante en los costos de producción ganadera y cárnica.

En contraste notorio, la verdulería es el único sector que registra una baja anual, con una deflación del -5,20%, lo que podría ser un efecto rebote tras fuertes subas previas o una sobreoferta estacional coyuntural que no logra compensar la inflación general.

En lo que va del año calendario (diciembre 2024 a octubre 2025), ambas canastas acumulan un incremento idéntico del 10,66%, lo que subraya la dificultad de las familias para mantener sus patrones de consumo y la necesidad de reasignar presupuestos constantemente.

EL ACOPIO DE DATOS SE HACE EN CORRIENTES, EMPEDRADO, GOYA, SANTA ROSA Y CURUZÚ CUATIÁ.

Diagnóstico

Silvana Lagraña, directora del ISEPCI Corrientes, ofreció un diagnóstico severo sobre el contexto económico que reflejan estos números, enfatizando que la suba de precios no es un fenómeno aislado, sino el resultado de decisiones macroeconómicas. Lagraña atribuyó el continuo deterioro de la calidad de vida familiar a las “diversas políticas regresivas del gobierno nacional”.

La funcionaria detalló que los incrementos en el costo de vida se ven potenciados por la quita de subsidios en servicios clave como transporte y energía. Estos recortes no solo afectan directamente el bolsillo del hogar, sino que generan un efecto cascada, trasladándose a los precios finales de todos los bienes y servicios, sumándose a la presión ya existente por los aumentos en rubros ineludibles como los alquileres y los combustibles.

El informe hace hincapié en que, a pesar de la suba constante de precios, la realidad laboral es de estancamiento profundo: los ingresos familiares se encuentran congelados o creciendo a un ritmo muy inferior a la inflación, lo que dispara el endeudamiento familiar.

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