Son un hombre, una mujer y un par de jóvenes. Los cuatro fueron imputados como autores de la balacera que terminó con las muertes de Lucas Romero, con quien mantenían una rivalidad, y de Mauricio Rodríguez. Ambos, atacados cuando estaban con amigos en la calle.
El matrimonio y sus dos hijos imputados como autores de un doble crimen a balazos ocurrido en el barrio Santa Teresita de la capital provincial comenzaron a ser enjuiciados desde ayer en un debate oral y público que se extendería hasta el 22 de diciembre.
Las personas que figuran en el banquillo de los acusados son Alejandro “Osito” Alarcón, de 39 años, su concubina Verónica Elizabeth González, y los hijos de ambos, Jonatan Alejandro Alarcón, de 21 años, y Matías Ramón Ezequiel Alarcón de 19.
Los cuatro están señalados por los asesinatos de Lucas Adrián Romero, alias “Hámster”, de 29 años, y de Mauricio Nahuel Rodríguez, alias “Cachorro”, de 30.
El tribunal de juicio, integrado por Ana del Carmen Figueredo, Darío Alejandro Ortiz y María Mercedes Leconte, dio inicio a la sesión inicial en la Sala de Debate ubicada en calle Placido Martínez 1056, planta alta.
Dada la minoría de edad que presentaba uno de los imputados al momento de los hechos se integra también al tribunal la magistrada Carolina Luisa Macarrein, juez de Familia, Niñez y Adolescencia 4 para la eventual cesura en relación al acusado Matías Alarcón.
La acusación principal de la Fiscalía califica el hecho como “homicidio calificado por el concurso premeditado de dos o más personas en relación a Lucas Romero, en concurso real con homicidio simple en relación a Mauricio Rodríguez, sumado a lesiones leves en perjuicio de Federico Alberto González y Víctor Daniel Romero”.

La Fiscalía también planteó una acusación alternativa para el caso. En función del mismo hecho, la conducta atribuida a los imputados “Osito” Alarcón, Jonathan Alarcón, Verónica González y Matías Alarcón encuadra en el delito de homicidio simple (dos hechos) en concurso real en relación a Lucas Romero y Mauricio Rodríguez, en concurso real, con lesiones leves (dos hechos) en relación a González y Víctor Romero.
Ayer, el tribunal explicó cómo se desarrollará el juicio e informó que testificarán 43 personas. La fiscal, Sonia Miriam Meza, solicitó la prisión preventiva de Matías Alarcón que se encuentra en libertad y ya es mayor de edad, y la prórroga de prisión preventiva para el resto de los imputados durante todo el juicio.
La defensa de la familia Alarcón está a cargo Diomedes Guillermo Rojas Busellato y Hugo Pedro Sandoval.

La próxima audiencia de debate está prevista para el martes 9 de diciembre desde las 8.
Los asesinatos de Romero y Rodríguez ocurrieron poco antes del amanecer del domingo 21 de enero en calle Juan José Castelli esquina García de Cossio del barrio Santa Teresita.
Los Alarcón mantenían diferencias con Romero por incidentes previos. En este sentido, “Hámster” habría participado del ataque al hijo menor del matrimonio, Matías, quien siendo adolescente sufrió una herida de bala en el mes de diciembre de 2023 delante de una estación de servicios de avenida Cazadores Correntinos y Medrano.
Una evidencia clave en el caso es la filmación de una cámara de seguridad que grabó la secuencia completa del tiroteo y el “ensañamiento” hacia Romero, víctima de numerosos disparos a quemarropa.
Al menos cuatro personas, presuntamente la pareja y sus hijos, llegaron en un automóvil Volkswagen hasta el sitio donde sus víctimas participaban de una reunión junto a otras personas en la vía pública.

Cuando parecía que el vehículo iba a pasar junto a ellos frenó de repente y desde el interior comenzaron a tirar hacia el grupo de personas.
Romero cayó herido de muerte y Rodríguez hizo algunos pasos antes de caer en estado grave. A raíz de los balazos tres personas más, entre ellas una chica de 25 años, sufrieron lesiones.
Uno de los tiradores bajó del auto, caminó hacia “Hámster” e hizo una nueva descarga de proyectiles con el uso de una pistola. De esa manera “lo remató”.
Sobre el suelo quedaron esparcidas una veintena de cápsulas que posteriormente secuestró la Policía.
Once días después del tiroteo, Rodríguez perdió la vida en una sala del Hospital Escuela.
Los investigadores allanaron casas de los Alarcón, las de familiares directos y de otros allegados, con saldo negativo respecto a sus paraderos. Finalmente, luego de 82 días en calidad de prófugos decidieron entregarse a la Justicia.
Testigos de parte de las víctimas denunciaron haber sido blanco de reiteradas amenazas de grupos de delincuentes que responderían a personas allegadas de los acusados.
Uno de estos episodios se produjo en un almacén que fue blanco de un ataque incendiario a manos de un grupo de jóvenes.