Un empresario expuso en la causa Cuadernos los aprietes que sufrió durante el kirchnerismo

En esa nueva audiencia, ante el TOF 7, se detalla cómo fue la cartelización de la obra pública a través de la Cámara Argentina de Empresas Viales.

Este jueves continúa la novena audiencia de la causa Cuadernos con la lectura de la acusación por las presuntas irregularidades detectadas en la asignación de contratos para obras civiles viales, vinculadas a la Cámara Argentina de Empresas Viales.

En este contexto, ante el Tribunal Oral Federal 7, se detalló el testimonio de Aldo Roggio, un empresario imputado colaborador, quien aseguró que sufrió aprietes durante el kirchnerismo: “De Vido, en alguna oportunidad, me dijo ‘no se puede hacer política sin plata’”, precisó.

“Tengo referencia también que en materia de obras viales existió un sistema, del que no participé, fui informado que el gobierno nacional impulsaría un importante plan de obras públicas, privilegiando su ejecución por sobre el precio de las mismas, debiendo las empresas contribuir con las necesidades políticas de orden económico”, fueron sus primeras declaraciones sobre la causa.

Tras ello, señaló que el exministro de Obras Públicas le manifestó que “no se puede hacer política sin plata” y aclaró que no participó de “esta propuesta” y, por eso, lo “ralearon”.

“Licitamos obras y algunas pocas hemos ganado por precio en libre competencia. En la ejecución de esas obras sentimos el rigor de no haber aceptado las condiciones señaladas, habiéndosenos demorado por plazos extensos el pago de certificados, redeterminación de precios, nunca nos pagaron los intereses que manda la ley, etc., obligándonos a tener reconocimientos monetarios para la política para sortear estas dificultades, los ejecutores de este apriete fueron De Vido, López, Baratta, Uberti, habiendo cada uno y en distintas oportunidades exigidos esos aportes como forma de superar estos problemas”, agregó.

Además, especificó que estos aportes “en realidad no representaban un porcentaje determinado de la obra en cuestión, sino que nos eran exigidos puntualmente”. “La persona que recibía estos pagos era Clarens, habiendo dispuesto estos pagos cuando la situación financiera de las obras se volvía insostenible. Sin poder precisarlo, aproximadamente, las entregas de dinero fueron del orden de 100.000 dólares por vez, o su equivalente en pesos, estimando que todos ellos no habrían superado la suma de 3.000.000 de dólares”.

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