La fiesta, una celebración que nos involucra a todos

La celebración nació con la idea de establecer “un altar” en el que cada año se celebre la danza y la música. Pero desde 2004, el encuentro anual comenzó un proceso de construcción conceptual que elevó esta celebración a una conmemoración de referencia mundial.

Los iniciadores de la Fiesta Nacional del Chamamé (FNCH), en 1985, pensaron en un gran festival chamamecero desde Corrientes ante el reconocimiento nacional que gestionaba el Festival de Chamamé de Federal (Entre Ríos) que ya lo venía realizando desde el año 1976. La primera “misa chamamecera” fue en el Club Juventus (1985), luego el Club de Regatas (1986) y a partir de 1988, coincidente con la celebración del IV Centenario de la Fundación de Corrientes, en el Anfiteatro Mario Cocomarola. Con distintos formatos –todos festivaleros de distinta suerte y algunas suspensiones- se sucedieron las ediciones hasta el año 2002.

A partir del 2004 -casi 20 años después- se decide asumir plenamente el concepto de “Fiesta”, impulsada por el entonces director de esta celebración Eduardo Sívori. Esto implicó una construcción en el tiempo no restringida a una locación —el Anfiteatro Cocomarola— y que fuera participativa, y que fue dándose paulatinamente.

“Así fueron incorporándose actividades y eventos de alto valor simbólico que involucran a municipios, barrios, instituciones, entidades estatales y comunitarias. En definitiva: la gente. La “comunidad portadora” al decir de UNESCO”, comentó a época Eduardo Sívori, a cargo de la organización hasta el año 2024.

“Esto permitió poner a la luz conceptos que estaban ocultos y que nos permitió visibilizar e instalarlo, tales como ‘cultura chamamecera’ para designar otros aspectos de la cultura correntina; artesanías, arte, mitología y la identidad cultural y la forma de percibir el mundo, que emergen a través de la música, y el baile chamamecero”, explicó el director de Artes Escénicas, Música y Audiovisuales del Instituto de Cultura de Corrientes.

“Luego surgieron conceptos como ‘Nación chamamecera’ para representar al pueblo –de neta impronta guaraní— distribuido en una enorme región del MERCOSUR: el NEA argentino, grandes regiones de Brasil, importantes localidades de Paraguay, el sur de Bolivia y en los últimos años algunas zonas de Chile. El culto al río Paraná, columna vertebral de la región chamamecera, entre otros”, destacó.

Algunos hitos en la historia de la Fiesta

Hasta el año 2003 la Fiesta Nacional del Chamamé se celebraba entre septiembre y diciembre. Sin embargo, la 14ª FNCH pasó a consolidarse en la agenda del mes de enero desde el 2004, propuesto por la dirección de la Fiesta a cargo de Sívori.

Ese mismo año, el 24 de junio en ocasión de la 18ª Reunión de Ministros de Cultura del MERCOSUR y Estados Asociados en Puerto Iguazú (Misiones), se reconoció a Corrientes como “Capital del Chamamé del MERCOSUR”.

A la par, la Dirección de la Fiesta decide la creación del Ballet Oficial: para tener un cuerpo de danza representativo del baile chamamecero de la provincia. La misma se renovaría anualmente mediante audiciones abiertas a la presentación de bailarines de todos los estilos, con obligación estricta de un mes de ensayo previo a la Fiesta.

La renovación total de la puesta escénica fue en 2006, incorporando significativamente el lenguaje audiovisual a la escena (primeras pantallas). Se inicia la difusión audiovisual satelital y la transmisión por internet. Explosión de concurrencia de público.

Ese año, desde el Gobierno de Corrientes se sugiere por primera vez la idea de postular al Chamamé para ser incorporado a la Lista Representativa de Patrimonio Inmaterial de la Humanidad de UNESCO.

En 2008, desde la dirección se diseñó y estrenó un nuevo concepto técnico escenográfico para el Festival de la Fiesta en el anfiteatro Cocomarola. En un hecho sin precedentes en el país, se creó una monumental escenografía virtual con paneles de led, con efectos especiales y contenidos diseñados por realizadores correntinos, que abarcó todo el marco escénico y marcó tendencia entre los más grandes festivales del país.

Ese año, Sívori formalizó el equipo de producción general de la Fiesta diversificando secciones: artística, ejecutiva, técnica, audiovisual, escénica, entre otros, que consolidaron la esencia de una celebración conceptual. Se oficializó ese año la Bailanta Chamamecera de Riachuelo como cabecera de los espacios del baile del género. Se invitó a todos los municipios a integrarse –desde sus localidades y con sus propias formas— a las actividades oficiales.

Salto significativo

En 2009, se incorporó a la propuesta del anfiteatro Cocomarola, presentadores de Brasil y Paraguay como manera de destacar, tanto para el público asistente como el público televisivo, la integración internacional de la Fiesta. Al año siguiente se estableció la conjunción público-privada del Gobierno y la empresa Teledigital Corrientes que posibilitó el inédito salto en la difusión masiva audiovisual. Así se pasó de la transmisión pasiva a tres cámaras en posiciones fijas, a un relato audiovisual guionado a ocho cámaras equipadas con dispositivos de alta performance y diferentes prestaciones.

Se cubría: escenario, camarines predio, y cámaras móviles para entrevistas a público y artistas. Se levantaba luego la señal al satélite ARSAT 1 y se la distribuía gratuitamente a todas las teledifusoras del mundo que quisieran la señal, con lo cual Corrientes –por su propia decisión y recursos- llegaba a lugares inéditos con la Fiesta Nacional del Chamamé. Coincidente con la celebración nacional del Bicentenario de la Revolución de Mayo, vino a transmitir la Televisión Pública a través de la Unidad Bicentenario.

En 2011 se realizó el histórico acuerdo con la TV Educativa de Brasil (logrado a través de la Fundación Piratini) para transmitir la Fiesta a título absolutamente gratuito para ambas partes, desde el Estado de Rio Grande Do Sul, para todo el sur de ese país, llegando a millones de televidentes. Para 2014 el acuerdo se extendió con la TV Paraguaya (Telefuturo, TV Cámara

de Diputados, AVC TV y sus redes de repetidoras en todo el país), para la transmisión gratuita para ambas partes, para todo el Paraguay,

En 2016 inició postulación Patrimonio Cultural del MERCOSUR y al año siguiente se aprobó la misma.

Finalmente en 2020 se dio un hecho histórico que selló la importancia que tuvo esta construcción conceptual y que derivó en la incorporación del chamamé a lista de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por parte de UNESCO. Algo que no hubiera sido posible sin la celebración anual de la Fiesta Nacional del Chamamé.

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