Dos delincuentes rompieron el vidrio de un automóvil en el que un empleado trasladaba el dinero a un banco. Fue al frenar delante de un semáforo justo frente a la empresa comercial. La cifra que estaba en un par de pequeños cofres rondaría los 40 millones de pesos.
Fue un robo preciso, con el manejo de datos, o fue un robo de pura “casualidad”. Esa es la duda que la Policía mantenía respecto a la sustracción de una cifra millonaria a una estación de servicios de la ciudad de Corrientes.
Dos motochorros reventaron el vidrio de un automóvil, en el que un empleado llevaba el dinero a un banco, y en cuestión de pocos segundos se apoderaron de un par de cajas pequeñas en las que estaba la suma producto de las últimas recaudaciones.
La cifra de la cual se apoderaron oscilaría en los 40 millones de pesos, según información conocida por diario época.
El golpe delictivo sucedió en la intersección de las avenidas Cruz del Sud (continuidad de Iberá) y Paysandú, en el barrio General San Martín.
Eran cerca de las 11 del jueves 22 de enero cuando el trabajador de la expendedora de combustibles, ubicada en igual cruce de avenidas, emprendió la marcha con su vehículo particular.
Después de tomar sobre Cruz del Sud, el automovilista frenó ante la puesta en rojo de un semáforo. La situación fue aprovechada por los ocupantes de una motocicleta.
Bajo la “clásica” modalidad de bajar uno de ellos y romper uno de los vidrios del auto, pudieron apoderarse del monto que estaba, según trascendió, colocado sobre el asiento delantero derecho.
Antes de que el automovilista o cualquier otra persona pudiera reaccionar, los motochorros ya estaban en fuga con maniobras a alta velocidad.
En forma inmediata alertaron a la Policía mediante un llamado recibido en la División 911.
Hacia el lugar de los hechos fueron autoridades de la comisaría seccional Séptima, dependencia que intervino por una razón de jurisdicción.
Luego, con las diferentes áreas de investigación comenzaron los trabajos de relevamiento en la zona.
A decir de la información lograda por época, ese día hubo una situación particular y llamativamente casual, porque las cámaras de seguridad, tanto de la propia estación como las colocadas en la vía pública para el monitoreo desde una dependencia oficial, al parecer no funcionaban de manera correcta.
Debido a esto, el robo no habría “quedado registrado” en filmación alguna, según dejaron trascender fuentes cercanas a la pesquisa.
El aporte de las características físicas, vestimenta y de la motocicleta sirvieron para posar meras sospechas en algunos delincuentes con prontuario. Sin embargo, hasta el momento la investigación no presenta grandes avances.
En este sentido sobrevolaba la duda respecto al delito, porque no hay certezas si fue un ataque de motochorros al “voleo”, o bien existió alguna filtración de datos acerca del movimiento del dinero, sin custodia de personal de seguridad.
La causa fue caratulada como un supuesto robo calificado.
Desde la Unidad Fiscal de Investigaciones Concretas ordenaron realizar todos los trabajos posibles en procura de esclarecer el ilícito.