San Luis del Palmar es una de las que logró disminuir el número de evacuados en los últimos días. De las centenares de personas que había, ahora se encuentran solo siete. San Roque es el más complicado y cuenta con 240 personas que son asistidas por la Comuna y el Gobierno.
La provincia de Corrientes fluctúa entre el panorama hídrico y la amenazante posibilidad de volver a tener incendios en la zona rural. En lo que hace a las personas asistidas por las lluvias que se generaron entre diciembre y enero, se puede destacar que el panorama cambió en San Luis del Palmar.
En dicha localidad hay dos familias evacuadas. De esa cantidad, se desprende que aún son siete las personas que se encuentran asistidas en esta comuna cercana a la ciudad de Corrientes.
San Roque es el municipio más complicado en lo que hace al panorama hídrico. De acuerdo a los datos oficiales, son 240 las personas que se encuentran evacuadas. De esa cantidad se desprende que pertenecen a 76 familias.
En Santa Lucía por su parte, hay 19 personas evacuadas tres familias-.
En total en todo el territorio provincial hay 266 personas que son asistidas por cada uno de los municipios y el Gobierno de la provincia de Corrientes. La cantidad de familias de acuerdo al conteo del Comando de Operaciones de Emergencia (COE), alcanza a las 81.
Con estos números se pude observar una mejora exponencial en la localidad de San Luis del Palmar. Sin embargo, San Roque sigue complicada.
En lo que hace a la altura de los ríos, el Sistema Nacional de Información Hídrica remarcó que el Riachuelo se encuentra en baja con una altura de 3,39 metros.

En San Roque la altura es de 2,59 metros y también se encuentra en baja. En Santa Lucía la altura es de 2,68 metros y es otro de los ríos en baja.
Bruno Lovinson, titular de Defensa Civil de Corrientes, analizó la compleja dualidad que atraviesa la provincia, marcada por una recuperación hídrica “lenta” tras inundaciones extremas y una amenaza creciente de incendios forestales. Actualmente, localidades como San Luis del Palmar, San Roque y Santa Lucía aún registran familias evacuadas debido a que las lluvias superaron ampliamente los promedios normales, saturando por completo las cuencas internas de los ríos.
El funcionario detalló que el Riachuelo y el río Santa Lucía fueron los principales causantes de las complicaciones hídricas, tras recibir caudales extraordinarios desde finales del año pasado. Aunque el buen clima actual favorece el descenso de las aguas, Lovinson explicó que el proceso es pausado por la saturación de los suelos; no obstante, destacó que los municipios trabajan intensamente para que los hogares afectados recuperen condiciones de seguridad antes del regreso de las familias.
En cuanto a la infraestructura de transporte, el director confirmó que la red vial provincial y nacional se encuentra totalmente normalizada. La intervención inmediata de los equipos de vialidad permitió subsanar los inconvenientes surgidos durante los días de mayores precipitaciones en las rutas principales. Sin embargo, para febrero de 2026 se mantiene la cautela ante el pronóstico de jornadas de intenso calor y posibles tormentas aisladas de gran intensidad.
La preocupación oficial se traslada ahora al riesgo ígneo, con la provincia bajo Alerta Naranja en materia de incendios para todo febrero. “Tenemos una carga de combustible liviano muy importante en todo el territorio”, advirtió Lovinson, informando además sobre un incendio de gran magnitud en la segunda sección de Curuzú Cuatiá. Aunque dicho foco está actualmente contenido y controlado por bomberos voluntarios y brigadistas, la vigilancia es constante debido a las condiciones climáticas actuales.