Revelan un plan para derribar al papa Francisco, con Jeffrey Epstein como protagonista central

Documentos desclasificados revelaron maniobras coordinadas para desplazar al Papa argentino. La trama incluye a Steve Bannon y al fallecido pedófilo que actualmente es motivo de investigaciones.

A lo largo de más de dos décadas, Jorge Bergoglio fue blanco de múltiples campañas de desprestigio, presiones políticas y operaciones internacionales destinadas primero a impedir su llegada al papado y, luego, a forzar su renuncia. Esa secuencia de ataques acaba de sumar un nuevo y sorprendente capítulo, con la revelación de documentos que vinculan al ex jefe de campaña de Donald Trump, Steve Bannon, y al pedófilo Jeffrey Epstein en un plan explícito para “derribar” al pontífice argentino.

Las primeras maniobras se remontan a 2005, tras la muerte de Juan Pablo II, cuando Bergoglio era considerado un candidato con posibilidades dentro del cónclave. En aquel momento, artículos del periodista Horacio Verbitsky fueron distribuidos de forma anónima entre los cardenales, con acusaciones que lo vinculaban con la dictadura militar argentina, en un intento por bloquear su elección. Pese a ello, el entonces arzobispo de Buenos Aires fue el segundo más votado, con 40 apoyos, detrás de Joseph Ratzinger.

Esa ofensiva encontró un inesperado respaldo en sectores del kirchnerismo, que consideraban a Bergoglio “el jefe espiritual de la oposición”. Las acusaciones derivaron incluso en su declaración como testigo ante la Justicia y en gestiones para que el Vaticano lo trasladara a Roma, con el objetivo de apartarlo del escenario político y social argentino.

Ocho años después, ya como papa Francisco, la resistencia se intensificó desde los sectores más conservadores de la Iglesia y de la derecha norteamericana. Su prédica a favor de una Iglesia austera, crítica del liberalismo extremo, defensora de los migrantes y comprometida con el cuidado del ambiente lo convirtió en un blanco prioritario para grupos ideológicos, políticos y económicos.

Uno de los ataques más resonantes fue encabezado en 2018 por el ex nuncio en Estados Unidos, Carlo María Viganó, quien lo acusó públicamente de encubrir al arzobispo Theodore McCarrick, denunciado por abusos sexuales. Una investigación posterior del Vaticano, plasmada en un informe de 400 páginas, determinó que Francisco actuó apenas recibió denuncias fundadas y desmintió las imputaciones.

Paralelamente, grandes industrias carboneras y petroleras impulsaron acciones para desacreditarlo tras la preparación de la primera encíclica ambiental de la historia de la Iglesia. La filtración anticipada del documento y los ataques mediáticos, especialmente desde Fox News, que llegó a calificarlo como “el hombre más peligroso del planeta”, marcaron una etapa de fuerte confrontación.

En ese contexto emergió con fuerza la figura de Steve Bannon, considerado el principal referente de la oposición más extrema al papa en Estados Unidos. Bannon impulsó el movimiento soberanista “The Movement”, con base en Italia, para articular fuerzas políticas de derecha y enfrentar de manera directa a Francisco, a quien calificó públicamente como “un enemigo” al que había que “atacar frontalmente”.

Además, creó la Academia del Occidente Judeo-Cristiano, con sede en un antiguo monasterio cercano a Roma, para formar dirigentes alineados con una visión ultraconservadora. Desde allí, promovió una estrategia de desgaste contra el pontífice, apoyándose en sectores críticos dentro de la propia Iglesia.

La última revelación surgió de los documentos desclasificados por el Departamento de Justicia de los Estados Unidos sobre Jeffrey Epstein. En un intercambio de correos con Bannon, un mes antes de suicidarse en prisión en 2019, el criminal sexual se refirió a la necesidad de financiar organizaciones católicas para llevar adelante una operación destinada a “derribar” a Francisco, a través de donaciones provenientes de su fundación.

Aunque la ofensiva incluía también ataques contra figuras como Bill y Hillary Clinton, el presidente chino Xi Jinping y la Unión Europea, el foco puesto sobre el papa argentino confirma la magnitud de una estrategia internacional sostenida en el tiempo. Francisco resistió durante años estos embates políticos, mediáticos y económicos, hasta que fue el deterioro de su salud el que marcó el tramo final de su pontificado.

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