EL MUÑECO MALDITO

(Nicolás Reif) A más de un año y medio de su regreso al club, el segundo ciclo de Marcelo Gallardo parece estar llegando a su inevitable final.

Las segundas partes nunca fueron buenas reza la cultura popular. La vuelta de Gallardo a River tras dos años fuera de la entidad traía aparejado una sensación de volver a ser para el hincha “Millonario”, luego de un paso con intermitencias y problemas de vestuario para Martín Demichelis (según el árbitro Andrés Merlos, Marcelo Gallardo tuvo mucho tiempo ver con su despido).
Pero el entrenador campeón de las Libertadores 2015 y 2018 mostraría una imagen más cercana a aquella que dejó a fines del 2022 que a las de temporadas del 2018/2019. Una serie de malas decisiones a nivel contrataciones y en el armado táctico del equipo lo llevaron, por ejemplo, a perder categóricamente con Atlético Mineiro en las semifinales de la Copa Libertadores 2024, un certamen en el que la máxima aspiración era llegar a la final, teniendo en cuenta que la misma se jugaba en el Monumental Antonio Vespucio Liberti.
Pese a la pálida imagen presentada ante el conjunto de Belo Horizonte, y de no haber obtenido título alguno, River abrocharía la clasificación a la siguiente edición de la máxima competencia continental por tabla anual, lo que le daría la posibilidad de empezar a meter mano en el armado del plantel.
Con los regresos confirmados de Gonzalo Montiel, Sebastían Driussi, Lucas Martinez Quarta y Enzo Pérez, además de Marcos Acuña, Gonzalo Tapia, Matías Rojas, Giuliano Galoppo y Kevin Castaño, River iniciaba el año pisando muy fuerte en el mercado de pases, erogando una gran cantidad de dinero para acabar con todo rastro que quedara de 2024. Pero el semblante no cambiaría. Entre lesiones constantes, malos rendimientos, y flojos resultados (perdería en febrero la Supercopa Internacional ante Talleres), el equipo no terminaría de arrancar. Solo la presencia de Franco Mastantuono (luego vendido al Real Madrid en una cifra cercana a los 50 millones de euros), fundamental en partidos de alto voltaje como el superclásico, daría algo de aire a un adiestrador que lentamente comenzaría a ser cuestionado.
El Mundial de Clubes de mitad año en 2025 marcaría un nuevo paso atrás, luego de quedar eliminado en la fase inicial tras caer ante el Inter de Milán y empatar con Monterrey de México. Urgido de resultados y con la imperiosa necesidad de demostrar un mejor funcionamiento, el DT, ya con las llaves del club en su mano, presionaría al Presidente Jorge Brito, a ejecutar la claúsula de rescisión de Maximiliano Salas, delantero revelación del Racing Club 2024, junto a Adrían Maravilla Martínez, sin antes generar un quiebre definitivo en la relación entre ambas dirigencias (Diego Milito nunca quiso negociar al jugador). Como nota al margen se puede dejar también que Gallardo tentaría a otros jugadores del club de Avellaneda, como Martínez, Gabriel Rojas, y Santiago Sosa, quienes finalmente continuarían en dicha institución. Lo mismo hizo con resultado infructuoso con players de la otra vereda de Avellaneda (Loyola y Lomonaco) del CAI.
Con la adquisición del “Pizzero” Salas, el rumbo del equipo parecía empezar a cambiar durante los primeros partidos del segundo semestre. Sin embargo, todo sería otro espejismo. River haría un papelón como local ante Libertad de Paraguay por los octavos de final de la Copa Libertadores y avanzaría con lo justo gracias a las malas ejecuciones en los penales de los futbolistas paraguayos. De poco serviría sobrevivir a dicha instancia, ya que el próximo partido marcaría el fin de otra ilusión riverplatense. Tras un flojo partido de ida ante Palmeiras (perdería 1 a 2), el elenco no conseguiría revertir la serie en Brasil y nuevamente caería ante un conjunto de aquel país. El resto sería más de lo mismo, actuaciones muy pobres en el ámbito local, eliminaciones, ambiente muy caldeado con los hinchas, cuestionamientos y problemas internos.
El mismo Gallardo que ostentaba ser el rostro de la gloria y el triunfo, se mostraba débil, desorientado y confundido. No dispuesto a dar un paso al costado, el ex coach de Nacional de Uruguay buscaría un nuevo resurgir en el mercado de pases de cara a 2026. Limpiando prácticamente a todo jugador del ciclo Demichelis (a excepción de Facundo Colidio), y rearmando el mediocampo con Anibal Moreno y Fausto Vera, el equipo mostraría otra cara en sus primeras tres actuaciones en el torneo Apertura.
Sin embargo, la goleada sufrida ante Tigre y la caída en Paternal ante Argentinos Juniors, harían que todo volviera a recordar rápidamente a los años previos. Un ataque que genera poco y convierte menos, una defensa que ante el primer golpe se cae a pedazos, un medio que a duras penas logra mantener el equilibrio, y un DT que no sabe ejecutar desde el banco para modificar el trámite de los encuentros.
Marcelo Gallardo repite error tras error y solo se sostiene por su pasado y por lo que significa para el simpatizante millonario. Pero cuando la actualidad da múltiples señales de que el rumbo está definitivamente perdido, ningún pasado puede acudir al rescate. Para muestra basta un botón, de los últimos 18 cotejos perdió 11 y cómo anfitrión de 6 disputas cayó derrotado en 5.
El “Muñeco” para dejar de ser “Maldito” necesitará una hazaña, esa de las que fue protagonista principal hace una década, pero de las que ahora parece solo un mero espectador.

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