Washington y Jerusalén confirmaron una operación conjunta contra infraestructura militar iraní. Teherán respondió con misiles y drones contra Israel y bases estadounidenses en el Golfo, en una jornada que eleva la tensión regional al máximo nivel.

Estados Unidos e Israel lanzaron una operación militar conjunta contra Irán con el objetivo declarado de “arrasar por completo” su industria misilística y destruir su armada. Esta madrugada, hubo explosiones en Teherán y otras ciudades del país persa.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que la meta es destruir los misiles y aseguró que “la hora de su libertad está cerca”, en un mensaje dirigido al pueblo iraní y publicado en la red Truth Social.
Por su parte, el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, confirmó la operación conjunta y sostuvo que el objetivo es “eliminar la amenaza existencial” que representa Irán para Israel. En la misma línea, el ministro de Defensa, Israel Katz, declaró un estado de emergencia especial e inmediato en todo el país.
Durante la madrugada se registraron explosiones en Teherán y en otras ciudades iraníes. Un ataque israelí impactó en las cercanías de oficinas vinculadas al líder supremo, el ayatollah Ali Khamenei, quien fue trasladado a un lugar seguro, según reportes oficiales.
Desde Israel se indicó que la ofensiva busca también debilitar al régimen instaurado tras la Revolución de 1979.
La Guardia Revolucionaria de Irán confirmó el lanzamiento de misiles y drones contra territorio israelí y advirtió que atacará cualquier base que brinde apoyo a Israel.
Las fuerzas israelíes detectaron proyectiles entrantes y ordenaron a la población refugiarse. El gobierno dispuso el cierre del espacio aéreo, así como la suspensión de actividades educativas y reuniones públicas.
En paralelo, Irán atacó bases militares estadounidenses en la región. Entre las instalaciones mencionadas se encuentran la Base Aérea Al Udeid, en Qatar; la Base Aérea Al Salem, en Kuwait; la Base Aérea Al Dhafra, en Emiratos Árabes Unidos; y la Quinta Flota de Estados Unidos, en Bahréin.
Teherán había advertido que respondería contra cualquier instalación que asistiera a Israel en la ofensiva.