LA CGT SE MOVILIZÓ A TRIBUNALES CONTRA LA MODERNIZACIÓN LABORAL Y EL GOBIERNO RATIFICÓ QUE NO DARÁ MARCHA ATRÁS

(Corresponsalía Buenos Aires) – En una jornada cargada de tensión política, la Confederación General del Trabajo se movilizó este lunes a los tribunales para presentar una acción judicial contra la reforma laboral impulsada por el presidente Javier Milei. La central obrera calificó la norma como “regresiva”, mientras que desde el oficialismo defendieron la iniciativa como una herramienta clave para dinamizar el empleo formal y recuperar competitividad.

La protesta, que incluyó columnas sindicales y dirigentes históricos, buscó reforzar la estrategia judicial contra la ley de “modernización laboral”. Sin embargo, en la Casa Rosada sostienen que la Argentina arrastra un esquema rígido que desalienta la contratación y empuja a miles de pequeñas y medianas empresas a la informalidad o al cierre.

Un cambio estructural

La reforma propone, entre otros puntos, esquemas de jornada más flexibles, nuevas modalidades de contratación y un rediseño del sistema indemnizatorio mediante un Fondo de Asistencia Laboral. Para el Gobierno, se trata de adaptar la normativa a los estándares internacionales y a los cambios tecnológicos que transformaron el mundo del trabajo.

Desde el entorno presidencial remarcan que el régimen anterior generó una “industria del juicio” que encareció el costo laboral y atentó contra la inversión. En esa línea, argumentan que facilitar acuerdos por empresa permitirá mayor productividad y salarios atados al desempeño real de cada sector.

La disputa por el modelo

La CGT fundamentó su presentación en presuntas violaciones al Artículo 14 bis de la Constitución Nacional y a principios protectores del derecho laboral. No obstante, fuentes oficiales subrayaron que la reforma fue debatida en el Congreso y se enmarca en las facultades constitucionales del Poder Legislativo para actualizar el marco regulatorio.

Para el Ejecutivo, la discusión de fondo no es jurídica sino económica. Sostienen que en los últimos años la pérdida de empleo privado formal y el cierre de pymes evidenciaron la necesidad de cambios profundos. “Sin inversión no hay trabajo, y sin reglas modernas no hay inversión”, repiten en despachos oficiales.

El respaldo empresario

Entidades empresarias respaldaron la iniciativa al considerar que reduce la litigiosidad, previsibiliza costos y genera condiciones para ampliar plantillas laborales. Según este enfoque, la reforma no implica pérdida de derechos sino un reordenamiento que busca equilibrar protección con sustentabilidad económica.

Mientras la CGT apuesta a frenar la norma en la Justicia y mantiene la presión en la calle, el Gobierno ratificó que avanzará con su programa de reformas estructurales. En el oficialismo creen que la modernización laboral es una pieza central para consolidar el rumbo pro mercado y sentar bases de crecimiento sostenido.

La pulseada recién empieza y se trasladará ahora al ámbito judicial. Pero el mensaje político ya quedó claro: el Gobierno no piensa retroceder en lo que considera un paso decisivo para transformar el sistema productivo argentino.

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