El deportista relató el impacto psicológico que dejó lo ocurrido en 2024. La causa avanzó en la Justicia y el acusado reconoció los hechos en un juicio abreviado.
Lucas Núñez Hüel decidió contar públicamente las consecuencias que dejó el abuso sexual cometido por su entonces entrenador, Osvaldo Medina. El joven fisicoculturista de Corrientes habló del impacto emocional que persistió durante meses y de cómo lo ocurrido alteró su descanso, su tranquilidad cotidiana y también sus relaciones de pareja.
Durante ese tiempo tuvo ansiedad, dificultades para dormir y una sensación constante de invasión sobre su propio cuerpo. El recuerdo de lo ocurrido aparecía de forma repetida y afectaba distintos aspectos de su vida personal. “Hubo días que no podía dormir, no podía estar tranquilo y sobre todo tampoco me sentía seguro con mi propio cuerpo… no podía intimar con alguien más, no podía intimar con mi propia pareja”, relató.
Explicó que la situación permanecía en su cabeza incluso cuando intentaba recuperar su rutina. La preocupación por lo ocurrido continuaba presente y afectaba su bienestar general. “Mi cabeza sabía que tenía esto pendiente y me generaba mucha ansiedad… incluso afectaba mi relación, mi descanso, mi intimidad”, dijo.
Lucas entrenó con Medina desde 2022 hasta septiembre de 2024. Durante ese tiempo se formó una relación habitual entre entrenador y deportista, basada en la confianza que se deposita en quien guía el entrenamiento y cuida el cuerpo dentro de la disciplina. “Siempre tuve la figura de un entrenador como alguien en quien confías para cuidar tu cuerpo… y uno confía en esa persona”, recordó.

Lo ocurrido fue el 6 de septiembre de 2024, durante un proceso previo a una competencia. Aquella noche Lucas estaba en la casa del entrenador y cerca de las tres de la madrugada se despertó y advirtió lo que estaba pasando.
“A eso de las más o menos 3 de la mañana me despierto y, lamentablemente, vi con total claridad lo que Osvaldo me estaba haciendo: él estaba tocando mis partes yo con el pantalón bajo, por supuesto, y también con una mano él tocaba mis partes y con la otra tocaba las suyas”, contó.
Lucas recordó que todavía estaba somnoliento cuando reaccionó e intentó salir del lugar. En ese momento se levantó y se apartó del entrenador para irse.”Me puse de pie como pude, seguía somnoliento, él intentó calmarme con la mano en el pecho, pero me lo saqué de encima y empecé a decir y a gritar: me quiero ir, me quiero ir”, expresó.
Horas más tarde despertó en su propio departamento y el recuerdo de lo sucedido apareció con más nitidez. Ese momento fue el inicio de los días posteriores marcados por malestar físico y emocional.

“Cuando me levanté y me percaté y vino el recuerdo nítido de lo que había pasado, ahí fue que se me revolvió el estómago”, señaló. Después intentó comunicarse con Medina, pero el entrenador lo bloqueó en todos los canales de contacto. Esa reacción reforzó su decisión de acudir a la Justicia.
“La única respuesta de él fue bloquearme de todos lados… eso me terminó de confirmar lo que había pasado, una persona normal reaccionaría de otra manera frente a tal confrontación”, afirmó. La denuncia se presentó en la División de Delitos contra la Integridad Sexual. La causa avanzó mediante un juicio abreviado en el que el acusado reconoció los hechos frente a la Justicia.
El acompañamiento de su entorno cercano resultó importante durante ese proceso. Familia y amigos de toda la vida estuvieron presentes durante la denuncia y durante el avance judicial del caso.”A partir de esto, algunos compañeros se animaron a contar experiencias similares… eso realmente pudo respaldar la denuncia y me dio cierta justicia”, relató.
Semanas después decidió retomar el entrenamiento. Lo hizo en un gimnasio distinto y lejos del entorno relacionado con su antiguo entrenador.”Después de un tiempo pude retomar el entrenamiento… no para competir, sino para no dejarme estar y no permitir que este hecho me afectara físicamente”, explicó.
También explicó cómo se sintió frente a compañeros que decidieron no creerle y continuaron entrenando con Medina. “Me sentí con vacío e impotencia… porque los creía mis amigos y saben que yo no tenía ningún tipo de necesidad de hacer esto… nunca tuve problemas con Osvaldo, así que no tenía ningún motivo para hacer tremenda acusación”.