el ministro Luis Caputo el segundo puente Chaco-Corrientes exige constancia y plazos sostenidos de inversión

El funcionario afirmó que el segundo puente Chaco-Corrientes exige constancia y plazos sostenidos de inversión. Mientras tanto, la conexión sigue dependiendo casi por completo del histórico nexo inaugurado hace casi 53 años.

Es cuestión de paciencia y tiempo”, sostuvo el ministro de Economía Luis Caputo al referirse al segundo puente Chaco-Corrientes. Lo expresó en las últimas horas en Nueva York.

Actualmente, el tránsito entre ambas provincias depende casi exclusivamente del General Manuel Belgrano, que fue inaugurado el 10 de mayo de 1973 durante el gobierno de facto de Alejandro Agustín Lanusse.

Historia

La habilitación del puente marcó un hito en la infraestructura nacional al convertirse en el primer puente argentino que logró atravesar el río Paraná. Además, constituyó el segundo vínculo físico entre la región Mesopotámica y el resto del país, después del Túnel Subfluvial Raúl Uranga – Carlos Sylvestre Begnis, inaugurado en 1969 entre Santa Fe y Paraná.

La obra contribuyó a reducir el histórico aislamiento de las provincias de Corrientes y Misiones y fortaleció el rol de Resistencia como nodo de comunicaciones del nordeste argentino. Con el tiempo, el puente también favoreció una intensa integración entre el Gran Resistencia y el Gran Corrientes.

Desde el punto de vista técnico, el puente tiene 1.700 metros de longitud, una altura de gálibo de 35 metros sobre el nivel medio de las máximas crecientes del Paraná y una calzada de 8,30 metros de ancho.

Según una investigación de la historiadora Nancy Sarasúa, la construcción estuvo a cargo de las empresas Ferrocemento S.A., Empresa Umberto Girola e Impresit-Sideco S.A., tras una licitación realizada en 1967. Las obras comenzaron en diciembre de 1968 y también incluyeron varios puentes menores en la margen chaqueña para atravesar riachos y lagunas del valle de inundación.

Con el paso de las décadas, el tránsito fue creciendo de forma sostenida. En los años noventa el flujo vehicular ya superaba los niveles recomendados. Para 2010 se registraban unos 10.000 vehículos diarios, cifra que ascendía a 14.000 durante los fines de semana, con picos de 16.000. Hacia 2014, el promedio diario rondaba los 23.200 vehículos.

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