El monitoreo con cámaras trampa y collares GPS permite seguir de cerca a los yaguaretés en libertad para protegerlos y entender cómo hacen uso del ambiente. Pero a veces, entre cientos de registros, aparecen escenas inesperadas. Tal es el caso de la aparición de Kuimba’e, un yaguareté macho nacido en silvestría en el corazón de Iberá, hijo de Porá y de Jatobazinho.
La Fundación Rewilding, con el apoyo del Gobierno de Corrientes, se encuentra llevando a cabo el programa de captura de yaguaretés, que habitan los Esteros del Iberá. El objetivo es colocar a estos felinos radiocollares con tecnología GPS y satelital, para poder llevar un correcto monitoreo de los mismos.
En este contexto, mediante un video explicativo en las redes sociales de la Fundación Rewilding, Emiliano Donadío, director Científico de la Fundación explicó el proceso de captura de los Yaguaretés para la colocación de radiocollares que llevó a cabo, con un grupo de especialistas en la materia, en la Isla de San Alonso, en los Esteros del Iberá.
Al respecto Donadío explicó que “esto lo hacemos por dos motivos, necesitamos ver cómo les va a estos yaguaretés, y segundo para evaluar si los yaguaretés tienen estos efectos de restauración que los grandes carnívoros suelen tener en los ecosistemas”, y agregó que “en este momento estamos tratando capturar seis ejemplare, una ardua tarea que se está llevando a cabo por primera vez”.
Recientemente, lograron captar a Kuimba’e, un yaguareté macho nacido en silvestría en el corazón de Iberá, hijo de Porá y de Jatobazinho. Fue registrado en silencio, durmiendo en lo alto de su árbol favorito y ajeno a su trascendencia, pasa buena parte del día. “Escenas como estas empiezan a ser posibles cuando las especies clave se restablecen en el ecosistema”, mencionaron al respecto.
Importancia del monitoreo
“Conocer la ubicación de los distintos yaguaretés es importante porque ayuda a evaluar su estado general, detectar eventos de parición y movimientos de dispersión. Esto también, es importante para comenzar a estudiar los efectos que el regreso del gran felino americano dispara sobre el ambiente, especialmente sobre la abundancia y comportamiento de sus presas y de depredadores medianos con los que compite”, explicaron desde las redes sociales de Rewilding.
“De esta forma el yaguareté dispara efectos en cascada que terminan influyendo en la estructura de la vegetación, en la conservación de aves de pastizal amenazadas, en la provisión de carroña para carroñeros e incluso en la captura de carbono por parte de la vegetación y en el ciclado de nutrientes”, aseguraron desde la Fundación.