El expresidente venezolano enfrenta cargos de narcotráfico y armas, mientras su abogado exige la anulación del proceso.
El expresidente venezolano Nicolás Maduro volverá este jueves a los tribunales de Nueva York para enfrentar una nueva audiencia en el marco de la causa por narcotráfico y conspiración armada.
Maduro, de 63 años, y su esposa, Cilia Flores (69), permanecen detenidos en el Centro Metropolitano de Detención de Brooklyn desde hace casi tres meses, tras la espectacular operación militar estadounidense que los capturó en Caracas el 3 de enero.
Desde entonces, solo salieron una vez, el 5 de enero, para su primera audiencia, donde el exmandatario se declaró “prisionero de guerra” y “no culpable” de los cargos en su contra.
Los cargos y la estrategia de la defensa
El exjefe de Estado venezolano enfrenta acusaciones graves: conspiración por narcoterrorismo, importación de cocaína, posesión de ametralladoras y artefactos destructivos, y conspiración para la tenencia de esas armas.
En la audiencia de este jueves, prevista para las 11 de la mañana (hora local), Maduro busca que el tribunal desestime el caso, mientras sus abogados y el gobierno venezolano se disputan quién pagará los honorarios de la defensa.
El abogado de Maduro, Barry Pollack, denunció ante el tribunal que las sanciones estadounidenses complican el pago de sus servicios, ya que necesita una licencia especial del gobierno de Estados Unidos para recibir fondos de Venezuela. Pollack argumentó que este requisito viola el derecho constitucional de Maduro a elegir su representación legal y pidió que el caso sea desestimado por cuestiones procesales.
Se espera un fuerte operativo de seguridad en los alrededores del tribunal neoyorquino, dada la sensibilidad política y mediática del caso.
El caso está en manos del juez Alvin Hellerstein, de 92 años, una figura de peso en la Justicia estadounidense, que ahora debe decidir el futuro judicial de uno de los líderes más polémicos de América Latina.
La vida de Maduro y Flores en prisión
Maduro y Flores están recluidos en una prisión federal conocida por sus condiciones extremas. Según fuentes cercanas al gobierno venezolano, el expresidente permanece aislado, sin acceso a internet ni diarios, y solo puede comunicarse por teléfono con su familia y abogados durante 15 minutos.
“Están muy bien, fuertes, con mucho ánimo”, aseguró su hijo, Nicolás Maduro Guerra, al ser consultado sobre el estado de sus padres.
En la cárcel, algunos internos lo llaman “presidente”, y pasa el tiempo leyendo la Biblia.
La pareja fue capturada en una operación que incluyó ataques aéreos y un despliegue naval sobre Caracas. Según funcionarios venezolanos, el operativo dejó al menos 83 muertos y más de 112 heridos. No se reportaron bajas estadounidenses.
El giro político en Venezuela y la presión de Estados Unidos
Tras la caída de Maduro, Delcy Rodríguez asumió la presidencia interina y modificó la relación con Washington. Bajo presión de la Casa Blanca, Rodríguez impulsó una ley de amnistía para liberar presos políticos y reformó la ley de hidrocarburos, en línea con las demandas estadounidenses para acceder a la riqueza petrolera y gasífera venezolana.
Este mes, Estados Unidos restableció relaciones diplomáticas con Venezuela después de siete años de ruptura, en un gesto que marca un cambio de época para ambos países.