El productor que comenzó a vender el producto en la Patagonia destacó su valor nutricional y su similitud con otros cortes tradicionales. En el país no existen impedimentos legales para su comercialización y consumo.
La carne de burro comienza a instalarse en la conversación pública como una alternativa económica frente al encarecimiento sostenido de la carne vacuna en Argentina. Aunque todavía es incipiente, el debate crece impulsado por productores que buscan posicionar esta opción en el mercado interno con argumentos nutricionales, legales y comerciales.
Julio Citadini, productor del proyecto “Burros Patagones” en Chubut, aseguró que se trata de un alimento de alta calidad. “La carne de burro es muy buena, de muy buen sabor, de muy buenas características nutritivas”, sostuvo, al tiempo que remarcó su potencial para diversificar el consumo proteico.
En cuanto al gusto, Citadini afirmó que la experiencia es prácticamente indistinguible para el consumidor promedio. “Es muy parecida a la carne de vaca, es muy probable que la pases por carne vacuna sin ningún problema”, explicó, lo que podría facilitar su aceptación en un país con fuerte tradición ganadera.
La similitud no se limita al sabor. Según el productor, a nivel visual también es difícil diferenciarlas. “A la vista es una carne muy similar a la carne de vaca; si la colocás en una góndola sin identificar, solo alguien muy conocedor podría distinguirlas”, detalló.
Desde el punto de vista nutricional, el referente del sector destacó que incluso presenta ventajas comparativas. “Podés compararla con la carne vacuna con los mismos beneficios y en algún punto es superior en el análisis químico”, indicó, sugiriendo que podría posicionarse como una proteína competitiva en términos de calidad.
Uno de los aspectos que más controversia genera es su situación legal. Sin embargo, Citadini fue categórico: “No hay ninguna restricción en la legislación argentina, al contrario, hay una ley que promueve el consumo de la carne de burro”. Esto desmiente versiones que circulan en redes sociales sobre una supuesta prohibición.
En esa línea, calificó esos comentarios como una “falacia” destinada a “embarrar la cancha”, lo que evidencia la resistencia cultural que todavía enfrenta este tipo de consumo en el país. La tradición alimentaria argentina, fuertemente ligada a la carne vacuna, aparece como una barrera clave para su expansión.
Aun así, el contexto económico podría jugar a favor de esta alternativa. Con precios en alza y menor poder adquisitivo, la búsqueda de opciones más accesibles gana relevancia. En ese escenario, la carne de burro podría encontrar su nicho y abrir un nuevo capítulo en los hábitos de consumo de los argentinos.