Bajo la premisa de paz y unidad, la Sociedad Libanesa celebró con un acto protocolar y posterior cena de camaradería -a la canasta- un aniversario más de su fundación. No faltó la música, el baile y comidas típicas.
La Sociedad Libanesa de Corrientes se reunió para celebrar el aniversario 109 de la institución, bajo la consigna de paz y unidad en la colectividad, en el edificio histórico de calle San Lorenzo 1341 (declarado Monumento Histórico Provincial).
No faltaron los discursos emotivos recordando a sus fundadores ni lo que hace a su identidad: la música y la danza propia a la cultura libanesa y que se sigue enseñando en la institución.
El presidente Jorge Semhan (h) fue recibiendo a cada familia recordándoles que una tarea conjunta comenzaba, sin prisa pero sin pausa: la de llegar a cada “paisano” para tender la mano, contenerse mutuamente y mantener y vivo el legado cultural de sus ancestros.
En su discurso habló de los hombres y mujeres que “lejos de su tierra, en medio de la distancia, del desarraigo y de la incertidumbre, decidieron no soltarse; optando por encontrarse, no quedarse solos y eligieron comunidad. Pudieron haber seguido cada uno su camino en lo individual, pero hicieron algo mucho más grande, algo que hoy nos alcanza y nos abraza: decidieron construir una casa para todos”, afirmó.
Al hacer referencia a la elección de presidente a sus 40 años, dijo con convicción que honrará el compromiso asumido con “quienes estuvieron antes, con quienes están hoy y con quienes vendrán. Por eso quiero hablarles desde el corazón, pero también desde una idea clara que nos guíe: unidad, identidad y futuro”, sentenció.
“La unidad es el punto de partida, porque sin unidad no hay comunidad y sin comunidad no hay nada que perdure. La unidad no significa pensar todos iguales, sino respetarnos, escucharnos, entender que el otro no es un obstáculo, sino parte. Hoy los convoco a dejar atrás lo que nos divide, las diferencias, los enojos, las distancias, porque todo eso puede y debe superarse. Esta casa es más grande que cualquier diferencia”, aseguró.
Párrafo aparte mencionó a sus mayores, para quienes pidió no solo respeto y cariño, sino fundamentalmente: la escucha atenta, para aprender de ellos. “En ellos está la memoria, y sin memoria no hay identidad, y sin identidad no hay futuro. Por eso debemos abrazar lo que somos, cuidarlo, defenderlo y transmitirlo, para que nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos sepan de dónde vienen y se sientan orgullosos”, expresó.
“El futuro no llega solo, no se espera. Se construye con presencia, con participación, con compromiso. Tenemos una sede hermosa, un lugar privilegiado, una institución con historia, pero nada de eso alcanza si no estamos nosotros, si no la llenamos de vida, si no la hacemos propia. El mensaje es claro: necesitamos de todos, de cada uno, no importa cuánto ni cómo, pero todos tenemos algo para aportar, porque esta institución no es de una comisión ni de una persona, es de toda la comunidad”, acotó.
De la ceremonia participaron representantes de familias con amplia historia libanesa como ser: Lozano, Yampey, Saade, Nazer, Jacobo, Crudeli, Saiach, Machado, Romero Feris, entre muchos otros.