La fecha remite a un enfrentamiento ocurrido en 1843 en cercanías de la capital correntina. La conmemoración tuvo lugar en un espacio público que lleva el nombre de uno de los protagonistas de ese hecho.
Este miércoles, en la plaza Joaquín Madariaga, ubicada en la ciudad de Corrientes, se realizó el acto por el 183º aniversario de la Batalla de Laguna Brava. La convocatoria tomó como referencia el combate registrado en 1843 en las cercanías del Riachuelo, a pocos kilómetros del casco urbano.
Historia
El 6 de mayo de 1843, en Laguna Brava, junto al Riachuelo, fuerzas correntinas al mando de Joaquín Madariaga se impusieron sobre tropas entrerrianas conducidas por José Miguel Galán y Ramírez. El enfrentamiento ocurrió tras la derrota correntina en Arroyo Grande y el control provincial en manos del gobierno rosista. En el campo se enfrentaron cerca de 600 hombres de Corrientes, con Bernardino López como segundo jefe y Simeón Martínez, frente a unos 2.000 soldados entrerrianos.
El movimiento que derivó en ese combate se inició el 30 de marzo de 1843, cuando un grupo de exiliados cruzó desde Uruguayana, en Brasil, por la barra del arroyo Tapiti Okay. Una tormenta dejó a solo 40 hombres del otro lado. Al día siguiente, en el Paso del Yatay, el grupo alcanzó los 108. Ese núcleo se denominó “Legión Libertadora” y juró recuperar Corrientes o perecer. Para el 13 de abril, gran parte del territorio provincial ya estaba bajo su control.
Curuzú Cuatiá y Mercedes se plegaron al avance, esta última bajo el mando de Nicanor Cáceres. En paralelo, Justo José de Urquiza designó a Galán para encabezar la respuesta entrerriana.
En Laguna Brava, las fuerzas correntinas avanzaron sobre el enemigo y lo empujaron hacia el Riachuelo, que crecido arrastró a numerosos soldados. Quienes lograron cruzar fueron perseguidos luego por Juan Madariaga hasta el Paso Oscuro del río Corriente, en la zona del Batel.
En los días previos, en la Quinta de los Navarro, en el departamento Lomas, una mujer se presentó ante las tropas. Hernán Félix Gómez la describió como una joven con chal celeste. Manuel V. Figuerero, a partir del relato de Simeón Martínez, la mencionó como una mujer de mayor edad, vestida de blanco, montada en un caballo exhausto.
Tras la victoria, Joaquín Madariaga ordenó un Tedeum en el templo de Nuestra Señora de la Merced. Al llegar al altar, la puerta de la cripta estaba entreabierta y la imagen de la Virgen presentaba restos de pasto, arena y rocío en su vestimenta, según crónicas de la época.