Entre 2015 y 2026 asesinaron a 3.424 personas a causa de la violencia machista que dejó huérfanos a más 3.800 hijos e hijas. La reciente muerte de Agostina Vega volvió a detonar los reclamos de políticas públicas.
A once años del primer grito masivo de #NiUnaMenos, la violencia de género en Argentina continúa mostrando su rostro más cruel y estructural. Detrás de las banderas, las movilizaciones y el reclamo persistente de las organizaciones de la sociedad civil, las estadísticas reflejan una problemática que no cesa y que exige respuestas estatales urgentes.
El más reciente informe del Observatorio de Femicidios en Argentina “Adriana Marisel Zambrano”, coordinado por la asociación civil La Casa del Encuentro, revela datos preocupantes acumulados entre el 3 de junio de 2015 y el 27 de mayo de 2026. Durante este período de casi once años, se registraron un total de 3.424 víctimas fatales por violencia de género en todo el territorio nacional.
El femicidio de Chiara Páez fue uno de los detonantes de la masiva movilización en junio de 2015. Y, si bien hubo avances en materia penal, habiendo sido Corrientes la primera provincia en dar perpetua a un femicida por el asesinato de Eli Verón en manos de su pareja Adrián Sosa García, las deudas continúan. Recientemente, Agostina Vega, una nena de 14 años fue hallada muerta de una cruenta manera en un descampado en Córdoba.

La provincia de Corrientes no es ajena a esta trágica realidad. Según el documento difundido por La Casa del Encuentro, el distrito local contabiliza un valor absoluto de 75 femicidios en casi 11 años, lo que equivale a una tasa relativa de 6,2 casos por cada 100.000 habitantes. Si bien estas cifras ubican a la provincia cerca de la media nacional, que registra una tasa general del 6,9, cada unidad en esta estadística representa una vida truncada, una familia destruida y una alarmante desprotección. Representa un reclamo por políticas públicas en contra de la violencia.
En el país, el desglose de las 3.424 víctimas fatales indica que 3.073 corresponden a femicidios y femicidios vinculados de mujeres y niñas, 269 fueron femicidios vinculados de varones adultos y niños, 78 casos fueron clasificados como trans/travesticidios y cuatro fueron reportados como lesbicidios.
El concepto de “femicidio vinculado”, un aporte teórico fundamental, visibiliza aquellos asesinatos cometidos por el agresor con el fin de infligir un castigo psíquico destructivo a la mujer, o contra personas que intentaron impedir el ataque o quedaron en la línea de fuego. A veces, atacan a hijos, hijas o madres para violentar a la víctima.
Una de las consecuencias dolorosas e irreversibles es el impacto directo sobre las infancias y las familias de las víctimas. El informe señala que un total de 3840 hijas e hijos se quedaron sin madre a causa de la violencia de género en esta última década. El 61% eran menores de edad al momento del crimen, quedando en una situación de extrema vulnerabilidad social, psicológica y, en la mayoría de los casos, económica.

Las estadísticas vuelven a poner el foco sobre la ineficacia de las herramientas de prevención. Del total de las víctimas reportadas, el 13,8% ya había realizado una denuncia previa contra su agresor, exponiendo formalmente la situación de riesgo en la que se encontraba. Más grave aún es que en el 6% de los casos, los femicidas tenían dictada una medida cautelar de prevención.
Por otro lado, el perfil de los atacantes revela que 207 de los femicidas (el 6,6%) pertenecían o habían formado parte de las fuerzas de seguridad. Asimismo, el informe detalla que 491 de los agresores (un 15,6%) se quitaron la vida tras cometer el crimen, lo que dificulta la prosecución penal.
El peligro está en el hogar. El 38,6% de los femicidios fueron cometidos por las parejas de las víctimas, mientras que un 21,2% fueron perpetrados por exparejas. Si se suman ambos porcentajes, casi el 60% de los crímenes ocurren dentro del círculo íntimo afectivo actual o pasado.
En consonancia, el lugar del hecho principal es la vivienda de la víctima (31,3%), seguido de cerca por la vivienda compartida (25,3%), acumulando más de la mitad de las escenas del crimen bajo techos residenciales. Respecto a las modalidades empleadas, el uso de armas de fuego lidera con un 27,2% de víctimas baleadas, seguido por ataques con armas blancas (22,1%) y violencia física directa (14,9%).
En Corrientes el reclamo sigue vigente. Ayer hubo una movilización que partió desde el tribunal oral en inmediaciones de la avenida costanera. Organizaciones demandan políticas en contra de la violencia de género y contra las diversidades cuyo rostro más cruel es la muerte.
