la crisis económica golpea a los tatuadores

Los tatuajes dejaron de ser una prioridad para muchos correntinos y la demanda atraviesa uno de sus momentos más bajos de los últimos años.

La caída del consumo y la actividad económica se registra no solo en rubros tradicionales, como indumentaria y alimentos, sino en otros tan extraños, y hasta considerados de lujo, como los tatoos.

El referente del conoció estudio 535 Tatto, Nicolás Cáceres, aseguró, en una entrevista , que la actividad no escapa a la baja de la demanda que sufren todos los sectores de la economía. “Si bien es un rubro cíclico, con mejores y peores temporadas, en los últimos tiempos la demanda viene muy planchada”, brindó un panorama.

El boom más reciente fue tras la consagración de Argentina en la Copa del Mundo 2022. Sin embargo, episodios de gran conmoción, la muerte de ídolos como el “Indio” Solari no repuntaron los trabajos.

“Un tatuaje es un lujo más que una necesidad. Es un arte que uno incorpora a su cuerpo cuando está bien económicamente”, definió Cáceres. Aunque reconoció que existen personas que pueden invertir bastante dinero en su apariencia a pesar de no ser esencial.

Pese al complejo contexto económico, el experto lleva adelante uno o dos tatuajes por jornada. Lo que lo lleva en una buena semana a acumular diez.

“En Corrientes, la gente se hace más dibujos pequeños para arrancar y a medida que se sumergen en el mundo de los tatuajes apuesta por piezas más grandes”, explicó. En la actualidad, un tatuaje puede costar entre $50.000 y $200.000 dependiendo del diseño, el lugar del cuerpo que se elige o si también lleva colores.

Vale remarcar que, en la ciudad, la demanda mejora para la temporada primavera-verano. Una época donde muchas personas exhiben ropas más holgadas y por lo tanto muestran más partes del cuerpo. “No obstante, los trabajos bajaron bastante en comparación a otros años”, recalcó.

Otros de los condicionantes que mencionó fue la multiplicación de la oferta. En la actualidad se incorporaron al mercado tatuadores jóvenes que ofrecen una amplia gama de precios. “Hoy en día cualquiera hace tatuajes, pero no cualquiera es tatuador”, subrayó el hombre que hace 15 años entró al rubro y atiende el estudio en Salta y Junín

Un buen tatuaje se reconoce por la precisión de sus líneas, la uniformidad del color y la correcta cicatrización de la piel. Los trazos deben verse definidos, sin temblores ni irregularidades; mientras que las sombras y degradados tienen que integrarse de manera armónica al diseño. Además, un trabajo de calidad respeta la anatomía de la persona, aprovechando las formas del cuerpo para que el dibujo luzca equilibrado.

Por el contrario, un mal tatuaje suele presentar líneas torcidas o desparejas, colores apagados o mal distribuidos y detalles poco definidos. También puede evidenciar problemas técnicos como exceso de tinta, cicatrices visibles o zonas donde el pigmento se perdió durante la curación.

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