(Coco Ramón) – Hay partidos que se juegan por los puntos y otros que se juegan pensando en lo que viene. Argentina entró en esa segunda categoría.
Con el boleto a la siguiente ronda ya sellado y el liderazgo del Grupo J asegurado, el cuerpo técnico encabezado por Lionel Scaloni decidió cambiar el foco: el objetivo dejó de ser ganar para clasificar y pasó a ser llegar entero cuando empiece el verdadero Mundial.
Por eso, el duelo frente a Selección de fútbol de Jordania aparece como una oportunidad para mover piezas, bajar cargas y mirar más allá del calendario inmediato.
Después de las victorias frente a Argelia y Austria, el campeón del mundo quedó en una posición ideal: sin urgencias y con margen para administrar energías. La idea que empezó a tomar forma en las últimas horas es clara: un equipo con varios nombres distintos a los habituales titulares.
Entre los futbolistas que podrían ganar protagonismo aparecen Julián Álvarez, Leandro Paredes, Nicolás Tagliafico y Nicolás Otamendi. También se menciona la posibilidad de darle espacio a jugadores que todavía tuvieron poca participación en el torneo.
El gran interrogante, naturalmente, pasa por Lionel Messi. El capitán viene de otro partido determinante y, aunque nadie se anima a descartarlo del todo, el escenario más probable es que tenga menos minutos o directamente quede preservado para la etapa decisiva.
La lógica de Scaloni parece sencilla: en un Mundial largo ya no alcanza con llegar bien al debut. Hay que administrar el combustible para cuando aparezcan los cruces.
Del otro lado estará una Jordania que ya quedó eliminada pero buscará cerrar su primera experiencia mundialista dejando una imagen competitiva. Y ahí aparece el riesgo silencioso para Argentina: esos partidos que parecen trámite suelen exigir concentración completa.
La Selección ya hizo el trabajo pesado. Ahora empieza otro desafío: elegir cuándo acelerar y cuándo guardar el motor.