El saladeño que navega a bordo de la Fragata Libertad.

El joven Gustavo Rodeles integra el tradicional viaje de instrucción del buque escuela de la Armada Argentina. Desde una infancia en el interior provincial hasta la navegación por puertos internacionales, su recorrido refleja una vocación forjada con disciplina y compromiso.

Desde la cubierta de la fragata ARA “Libertad”, el guardiamarina en comisión Gustavo Rodeles lleva el orgullo de Saladas, la “Cuna de Héroes” correntina, hacia distintos puertos del mundo. El joven, cadete de último año de la Escuela Naval Militar, atraviesa la etapa final de su formación como oficial de la Armada Argentina durante el tradicional LIV Viaje de Instrucción.

Su historia comenzó lejos del mar. Es el mayor de seis hermanos y creció en una familia donde el esfuerzo cotidiano marcó el rumbo. Su padre, hoy dedicado al comercio de materiales para la construcción, cumplió el Servicio Militar en la Base Naval Puerto Belgrano; mientras que su madre sostiene la organización del hogar. A esa formación se sumó el legado de un tío excombatiente de Malvinas, cuyas vivencias despertaron desde temprano el respeto por la defensa de la soberanía nacional.

Mientras sus hermanos eligieron carreras vinculadas a la ingeniería y las ciencias exactas, Gustavo decidió seguir un camino diferente. Ingresó a la Escuela Naval Militar en busca de un horizonte que su geografía natal no podía ofrecerle: el océano.

El primer contacto con la navegación terminó de confirmar su vocación. Sin embargo, el ingreso a la institución también le presentó desafíos. Uno de los más importantes fue la natación. Al incorporarse a los talleres náuticos carecía de conocimientos técnicos y comenzó desde el nivel inicial.

Lejos de desanimarse, convirtió esa dificultad en un objetivo personal. Con entrenamiento constante y disciplina logró superar las exigencias hasta alcanzar uno de los máximos reconocimientos físicos de la institución.

“Fui progresando y en cuarto año obtuve el distintivo por aptitud física, que significa tener un rendimiento ejemplar”, recuerda.

Durante su formación, el judo también ocupó un lugar central. Alcanzó el cinturón naranja y encontró en ese deporte una escuela de valores estrechamente ligada a la vida naval.

ROTA POR NAVEGACIÓN, METEOROLOGÍA Y OTRAS ÁREAS.

“Es un vínculo sumamente estrecho”, afirma al destacar la importancia de la camaradería, el autocontrol y la resiliencia. “Aprender a caer, sostener al compañero y entender que la fuerza sin doctrina no construye nada.”

La relación entre el judo y la Armada tiene además un antecedente histórico: fue el buque escuela ARA “Presidente Sarmiento” el que introdujo oficialmente esa disciplina en Argentina a comienzos del siglo XX.

Actualmente, Rodeles desarrolla la etapa más importante de su formación a bordo de la fragata ARA “Libertad”. El LIV Viaje de Instrucción contempla una travesía de cinco meses, unas 16.000 millas náuticas y escalas en nueve puertos internacionales.

Itinerario

Hasta el momento, el buque visitó Fortaleza (Brasil), Nueva Orleans, Norfolk y Nueva York (Estados Unidos). Además, participó del encuentro internacional de grandes veleros Sail 250, realizado en el marco del 250° aniversario de la independencia estadounidense. Tras arribar a Boston, la navegación continuará hacia Kingston (Jamaica), San Juan (Puerto Rico) y Río de Janeiro (Brasil).

Durante el viaje, el futuro oficial rota por distintas áreas de trabajo (navegación, meteorología, comunicaciones y administración naval) con el objetivo de adquirir una visión integral del servicio y del mando a bordo.

Para Rodeles, la propia vida en el mar termina de confirmar la vocación de quienes eligen la carrera militar. “Los que eligen esta carrera son gente que tiene dedicación, voluntad y servicio a la Patria”, sostiene.

Con la vista puesta en el futuro, ya proyecta su siguiente desafío profesional. Una vez que alcance el grado de teniente de corbeta, aspira a ingresar a la Escuela de Buceo de la Armada para especializarse como buzo táctico o salvamentista.

“Ingresé y la Armada me nutrió en todos los aspectos; ahora tengo el firme deseo de devolver lo que me dio, defendiendo nuestra soberanía”, expresó en declaraciones reproducidas por Gaceta Marinera.

Cuando la fragata complete su extensa travesía y regrese al país, sus padres y sus cinco hermanos lo estarán esperando en el muelle. Será el cierre de un camino que comenzó en el interior de Corrientes y que hoy lo encuentra representando a su provincia y al país en los mares del mundo.

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