El padre del chico contó cómo surgió esta posibilidad y de qué manera viven la previa del juego en Kansas City.
Ezequiel Holsman tiene 13 años, vive en La Plata y juega en la Asociación Deportiva Beto Ávalos. Pero hoy su nombre quedará ligado a la historia grande del fútbol: será el encargado de llevar la pelota al campo en el partido entre Argentina y Suiza por los cuartos de final del Mundial 2026.
La historia de Ezequiel comenzó a tomar forma en diciembre, cuando la marca automotriz KIA organizó una preselección para disputar un torneo en Los Ángeles, representando a la Selección argentina.
De esa instancia, solo siete chicos fueron elegidos, entre ellos Ezequiel.
El torneo internacional y el premio inesperado
En el torneo participaron equipos de Argentina, Brasil, Inglaterra, España y otras grandes selecciones. Cada uno estuvo apadrinado por una leyenda del fútbol, y a los chicos argentinos les tocó nada menos que Juan Sebastián Verón.

Según contó su papá Cristian, “los ganadores del torneo iban a ser los encargados de llevar la pelota en los partidos del Mundial”. Aunque el equipo argentino terminó en el tercer puesto, el comportamiento ejemplar de los chicos hizo que todos fueran premiados con la posibilidad de estar presentes en un partido mundialista.
El sorteo y la previa del gran día
La familia Holsman se enteró después qué partido le tocaría a Ezequiel: “Le tocó un partido de cuartos de final, de la llave de Argentina, pero sin saber exactamente cuál”, relató Cristian. Incluso, confesó que tenían la ilusión de que fuera ante Portugal, para que su hijo pudiera ver a Cristiano Ronaldo en acción.

El protocolo para el gran día es estricto: Ezequiel deberá llegar al estadio entre cinco y seis horas antes del partido para participar del ensayo. “Va a estar en el túnel con los jugadores, pero no sabemos si podrá saludarlos. Foto no creo que pueda, pero quizás logre estrechar una mano con Leo o con Dibu”, contó su papá.
“Tiene miedo que se le caiga la pelota”
El momento más esperado será cuando Ezequiel esté delante de los árbitros, con la pelota que dará inicio al partido por los cuartos de final. “Va a cantar el himno adelante de los árbitros y después empezará el partido”, detalló Cristian.

Sobre cómo vive Ezequiel esta experiencia, Cristian fue sincero: “Está con nervios, con ganas y tiene miedo de que se le caiga la pelota”. La emoción es compartida: “Estamos viviendo una locura, son emociones increíbles. Muy agradecidos con el apoyo familiar, con mi esposa que está en La Plata y sus hermanos que nos bancan en esta locura. Compartir esto con un hijo emociona”, cerró.