El 26º Encuentro de Ferias Francas concluyó ayer con otra exitosa edición en el parque Mitre

Los trabajadores de la agricultura familiar lamentaron la finalización de todos los programas gubernamentales destinados a ofrecer asistencia técnica y financiera. “Por favor, le decimos a nuestros funcionarios que no queremos desaparecer”, expresaron.

Caída generalizada del consumo, altos costos logísticos y la desaparición completa de cualquier tipo de programa de asistencia técnica y financiera. Estos son algunas de las causas por las cuales los productores de la agricultura familiar aseguran que están en crisis y pueden desaparecer en el mediano plazo.

El 26º Encuentro de Ferias Francas concluyó ayer con otra exitosa edición en el parque Mitre de la ciudad de Corrientes. Cerca de 400 feriantes, según datos oficiales, participaron del evento que se realiza todos los años y que tradicionalmente reunía a los pequeños y medianos productores.

Sin embargo con el paso del tiempo, la feria perdió parte de su perfil netamente productivo. En la actualidad se pueden encontrar una gran cantidad de rubros que están poco relacionados con el campo, y más precisamente con la agricultura familiar.

El último fin de semana, aproximadamente 20 feriantes pertenecían al interior, y el resto provenía de Capital y localidades muy cercanas.

La histórica integrante de la Asociación de Ferias Francas, Tomasa Vallejos, arrojó un panorama muy triste para el sector: “Cada vez somos menos feriantes en este encuentro. Existe mucha gente del interior que quería venir, pero no pudo por los costos del transporte”.

Sobre la cantidad abultada de comerciantes, analizó: “Si bien existe una gran cantidad de puestos, estos no pertenecen a la agricultura familiar. La participación bajó y en el último año se redujo a la mitad”.

A la vez contó que los escasos productores que llegaron desde el interior trajeron solo un puñado de mercaderías. “Cuesta mucho movilizar los productos y a esto tenemos que sumarle que las ventas son menores, solo optamos por traer lo que más se vende”, agregó la feriante que es oriunda de Itatí.

MATILDE PARODI ASEGURA QUE LAS GANACIAS NO JUSTIFICAN LA INVERSIÓN.

La mujer también advirtió que los más perjudicados son los noveles productores, aquellos que cuentan con poca experiencia. “Con asistencia técnica prácticamente no contamos más, no hay instituciones en terreno”. Bajo esta línea reconoció la importancia del Encuentro de Ferias Francas para intercambiar experiencias y saberes con sus colegas. “Encontrarnos con nuestros pares nos da fuerza para seguir. La realidad es que estamos muy golpeados y la situación es crítica”, aseguró.

Por su parte, la integrante de la Feria Agroecológica “Las Tres Colonias”, Matilde Parodi, coincidió plenamente con el balance negativo más allá de la Feria Franca. “Todos estamos golpeados por elevados costos para sacar la producción. En nuestro caso (venden frutillas y otros productos hortícolas), no logramos recuperar la inversión. Vendemos por menor precio y las ventas están muy bajas”, resumió en una entrevista .

“No hay plata en la calle y se nota que el salario a los consumidores no les sirve para nada”, agregó la trabajadora oriunda de Bella Vista. Al igual que Tomasa, se mostró agradecida con los clientes más fieles de la Feria Franca que vuelven redituable el viaje desde sus localidades hasta Capital.

Dos testimonios que reflejan el sector del campo que nadie atiende. Aquel que no pertenece a los grandes productores ganaderos, arroceros o yerbateros. Un sector más relacionado a las hortalizas, los cítricos, los dulces y embutidos.

“Por favor nuestros funcionarios que se acuerden del sector. Nosotros no queremos desaparecer. No es algo exclusivo de Corrientes, sino que todas las provincias del Nordeste están golpeadas. Por favor no nos hagan desaparecer”, reiteró por su lado Tomasa Vallejos.

“Soy una persona de mucha fe y quiero creer que no vamos a desaparecer. La Feria Franca seguirá existiendo porque siempre se hizo a pulmón”, concluyó la productora itateña.

Desde el Paraje Buena Vista, en 9 de Julio, Lucas Chamorro, se ajustó a las declaraciones de sus colegas. “Realmente ya no tenemos el acompañamiento técnico de otras épocas. Todos los gobiernos que antes visitaban la zona, ahora están desaparecidos. Los agentes de los municipios también dejaron de visitarnos”, lamentó.

De igual manera, el productor fue optimista y mantiene una clara intensión de no bajar los brazos. “Pese a los problemas seguimos cosechando y produciendo”, alentó. En su casó aseguró que durante el 26º Encuentro de Ferias Francas tuvo ventas récord, principalmente de frutillas.

“Trajimos frutillas a $8.000 por kilo y dos kilos por $15.000: mientras que el tomate cotizó a $2.000 el kilo y dos kilos por $3.000”, enumeró las ofertas. “Es cierto que hay menos gente que en años anteriores, pero de todas formas las ventas fueron buenas para los que participaron del encuentro”, finalizó.

La organización del evento estuvo a cargo de la Asociación Provincial de Ferias Francas de Corrientes, con el acompañamiento del Gobierno de Corrientes, a través del IDERCOR, los ministerios de Producción, de Turismo y de Desarrollo Social; la Secretaría General de Gobierno; Municipalidad de Corrientes, INCUPO, INTA, Cáritas, FONAF y municipios del interior.

La edición número 26 de la Feria Franca volvió a demostrar el respaldo de los consumidores, pero también dejó al descubierto la fragilidad de quienes la hicieron crecer. Feriantes destacaron los 26 años de historia del movimiento: “Son frutos de nuestros socios fundadores, de las cooperativas y de las organizaciones hermanas”.

Los productores aseguran que aún conservan la voluntad de seguir trabajando, aunque advierten que sin apoyo estatal y mejores condiciones para producir y comercializar, la agricultura familiar corre el riesgo de seguir perdiendo protagonistas hasta poner en jaque la continuidad de un modelo que durante más de dos décadas abasteció de alimentos frescos a miles de correntinos.

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