La aparición de un video y la información de celulares, claves para desestimar un presunto caso de suicidio de una jovencita de 16 años, que resultó ser un asesinato premeditado y con ribetes turbios. Todos los involucrados son menores y compañeros de Colegio.

La comunidad de Alvear no sale de su estupor. En las últimas 48 horas la causa en la que inicialmente se investigaba el presunto suicidio de Cecilia Lazcano, de 16 años, dio un giro drástico con la detención de otro adolescente de la misma edad, acusado de haberla asesinado brutalmente por encargo de su novia, con quien la víctima habría mantenido un altercado días antes del hecho.
La Policía incautó el teléfono de la víctima que estaba desaparecido y un par de zapatillas con manchas de sangre que serían de la infortunada menor.
A poco más de dos semanas del hallazgo de Cecilia Emilce Lazcano, la causa que inicialmente se investigaba como un presunto suicidio tuvo un tardío avance y se determinó que las lesiones cortantes que presentaba en su cuello y en sus muñecas no eran compatible con un caso de autoflagelación para terminar con su vida. Pero, no fue sino hasta que la causa incorporó una filmación de una cámara de vigilancia de calle, en donde se ve a la víctima acompañada por un sujeto que llevaba una pala. En ese momento, el caso tomó otra dirección.
Aquella noche del 15 de julio y tras los festejos por el triunfo de la selección argentina ante el combinado de Inglaterra, en la semifinal del Mundial en Estados Unidos, Cecilia quedó a dormir en la casa de una de sus mejores amigas, pero al parecer a la madrugada recibió un mensaje y cerca de las 3, del 16 de julio, dejó aquella casa y salió a encontrarse con un joven de nombre Jeremías G., de 16 años. Por el momento no están claras esas circunstancias que a través de las pericias electrónicas a los celulares incautados, deberá esclarecer la Justicia.
Lo cierto es que varias cámaras captaron la caminata de la adolescente y el chico, que sería incluso su compañero del mismo colegio.
Unos minutos más tarde, la Policía tomó conocimiento a través de un llamado telefónico, de gritos de auxilio de una mujer en cercanías de la vieja estación del ferrocarril. Al acercarse la persona hasta donde se oyó aquel alboroto, se encontró con el cuerpo de Emilce, al parecer aún con un hilo de vida, pero lastimado con un profundo corte en la zona del cuello, así como laceraciones en ambas muñecas, según dejaron trascender fuentes cercanas a la investigación.
En minutos, el lugar se llenó de policías y una ambulancia que inicialmente trasladó a la menor hasta el hospital Hospital de Alvear “Dr. Miguel Sussini”, pero debido a las lesiones se planificó la derivación inmediata hacia la capital correntina, pero eso no pudo ser, ya que la jovencita murió en el camino.
Hipótesis y dudas
Si bien no se tenía mucha información al respecto, todo apuntaba a que se trataba de otro lamentable caso de suicidio de una menor de edad, por el lugar donde fue encontrada y el tipo de lesiones que presentaba el cuerpo y que al parecer inicialmente no reflejaron otra cosa durante la autopsia. Pero justamente esa fue la clave que comenzó a sembrar dudas.
Los padres de Cecilia no creyeron en ningún momento aquella hipótesis, debido no solo a la personalidad de la adolescente, sino que además por todos los planes que tenía a futuro. Un dato que llamó la atención es que en la escena hallaron la pala, pero no encontraron el celular de la víctima. La causa recayó en manos de la Unidad de Investigaciones Concretas de Santo Tomé, que ordenó que tras la autopsia el cuerpo sea entregado a los familiares.
Sin embargo, el caso “continuaba haciendo ruido” entre los familiares y a pedido del comisario Jorge Horacio Aguirre, segundo jefe de la comisaría local, llegó a la localidad personal especializado de la División Homicidios de la Dirección de Investigaciones Criminales de Capital, que durante algunos días indagaron sobre el caso y determinaron que la menor no pudo haberse autolesionado de esa manera. Esta información fue compartida con los detectives de la Dirección de Delitos Complejos, quienes también habrían desechado la hipótesis del suicidio. Pero la aparición del video de Cecilia junto a un jovencito caminando de madrugada terminó encaminando las pesquisas, ahora todo apunta de que se trató de un homicidio.
El hallazgo del teléfono de la víctima en poder de quien hoy está acusado de haberla asesinado, sin dudas revelará cómo fueron los últimos momentos con vida de Cecilia y qué la llevó, justo de madrugada, a dejar la casa de su amiga, donde estaba segura.
Allanamientos y arresto
En las últimas horas, la jueza de Garantías, Sara María Durand, y aún bajo la carátula de “Averiguación de Delito” y a pedido del fiscal de Investigaciones Gerardo Cabral, ambos de la ciudad de Santo Tomé, liberó una serie de órdenes de allanamientos, registro, secuestro y detención en distintos domicilio de Alvear, durante los cuales efectivos de la Dirección de Investigación de Delitos Complejos de la capital provincia, encabezados por el propio jefe, comisario General Héctor Rodríguez, incautaron una notebook, una tablet, un teléfono celular; así como documentación de interés para el caso. En otro de los domicilios procedieron a la detención de un menor de nombre Jeremías G., de 16 años, señalado como quien quedó filmado junto a víctima, minutos antes de su muerte.
“Encargo fatal”
Fuentes cercanas a la investigación, revelaron en las últimas horas, que todo habría sido producto de un altercado que días antes había mantenido la víctima con otra chica del colegio al que asistían. Esta situación tensa, con pelea cuerpo a cuerpo, habría sido el detonante del presunto “encargo” que aquella menor, hija de un efectivo de la Policía local, le habría hecho a su novio, quien actualmente se encuentra arrestado en torno al caso pidiéndole, dicen, “una prueba de amor hacia ella”, indicaron.
Lo cierto es que también ella habría quedado bajo sospecha, aunque hasta ayer no fue detenida. Mientras la investigación sigue su curso, la comunidad de Alvear acusa el golpe emocional que significó semejante noticia. Todos los involucrados son menores de edad y además compañeros del mismo establecimiento educativo, donde alumnos que compartían aula se vieron conmovidos, no solo por la noticia inicial de la muerte de la adolescente, sino también por el giro drástico de los eventos.
