Estacioneros, en alerta por el presente y el futuro del sector

Tras una reciente reunión federativa, Carlos Gold, titular de CESCOR, detalló los principales temas que afligen a ese rubro: caída de la demanda y la rentabilidad, necesidad de actualizar el convenio laboral y las nuevas exigencias para el control de los combustibles.

Los representantes de las cámaras y federaciones que integran la Confederación de Entidades del Comercio de Hidrocarburos y Afines de la República Argentina (CECHA) se reunieron en Buenos Aires para analizar el escenario que atraviesa el sector de la venta minorista de combustibles y definir una agenda común frente a los cambios regulatorios y económicos que impactan sobre el rubro.

La reunión puso el foco en distintos aspectos de la actividad, desde las condiciones laborales y la evolución de la demanda hasta los controles vinculados con el combustible que reciben las estaciones. También fueron abordadas las condiciones comerciales con las compañías petroleras y la situación del GNC, entre otros tópicos.

En diálogo con diario época, el presidente de la Cámara de Estaciones de Corrientes (CESCOR), Carlos Gold, resumió la discusión en tres grandes ejes que, a su entender, concentran buena parte de las preocupaciones actuales de los empresarios: la modernización laboral, la relación entre demanda y rentabilidad y las nuevas exigencias de trazabilidad y control sobre los combustibles.

LAS MICROSUBAS NO ALCANZAN A PALIAR EL CONTEXTO.

Modernizar el convenio laboral

Uno de los puntos centrales del encuentro estuvo relacionado con las modificaciones introducidas por la nueva legislación laboral y la necesidad de adaptar el Convenio Colectivo de Trabajo que rige la actividad.

“La ley emanada desde el Congreso de la Nación nos pone en una instancia de buscar diálogo y acuerdos con el Sindicato para lograr un nuevo texto del Convenio Colectivo de Trabajo que se adapte a los tiempos actuales”, explicó Gold.

El planteo empresario apunta a revisar un esquema laboral que, según sostienen desde el sector, debe adecuarse a una actividad que incorporó nuevas tecnologías, modalidades de pago, sistemas de gestión y diferentes formas de atención al público.

La propia CECHA señaló durante el encuentro que la transformación tecnológica modificó buena parte de las tareas cotidianas en las estaciones. Los sistemas de gestión, los medios de pago electrónicos, las aplicaciones y las nuevas herramientas digitales forman parte hoy de una operatoria diferente de la existente cuando fueron establecidos muchos de los acuerdos laborales actualmente vigentes.

El objetivo de los empresarios es abrir una instancia de negociación con el sindicato para actualizar las normas que regulan las relaciones laborales, en un contexto en el que también se discute cómo reducir los costos de operación y sostener la actividad frente a una demanda que permanece debilitada.

El segundo gran eje de preocupación es económico. Gold fue categórico al describir el escenario: “La demanda no se recupera”. Aunque los precios de los combustibles registraron ajustes a lo largo del año, desde el sector consideran que esa recomposición no fue suficiente para compensar la caída en los volúmenes comercializados ni el incremento de los costos que deben afrontar las estaciones.

“Si bien el precio tuvo un ajuste real a lo largo del año no alcanza a paliar esta caída y los mayores costos”, señaló el titular de CESCOR.

La situación tiene una expresión concreta en el mercado correntino. Gold indicó que en los últimos meses cerraron dos estaciones de servicio en la ciudad de Corrientes, un dato que consideró “muestra más que elocuente” de las dificultades que enfrenta la actividad.

El problema, de acuerdo con la mirada empresaria, no se limita al precio final del combustible. La rentabilidad de las estaciones está determinada por una estructura de costos que incluye salarios, servicios, mantenimiento, cargas impositivas, costos financieros y comisiones asociadas a los medios de pago.

En el encuentro de CECHA también se planteó la necesidad de revisar las condiciones comerciales con las compañías petroleras, con especial atención sobre aquellos costos que afectan el resultado final de las estaciones. Entre ellos aparecen las comisiones vinculadas con las transacciones electrónicas y los medios de pago.

De esta manera, el reclamo empresario busca poner el foco no solamente en el precio de los combustibles sino en el margen efectivo que queda para quienes operan las bocas de expendio.

El tercer punto señalado por Gold tiene relación con una nueva exigencia regulatoria vinculada con el control químico y la trazabilidad de los combustibles. “Una reglamentación de ARCA obliga a las estaciones a hacer un control químico al combustible que recibimos para el cual consideramos no somos los responsables”, explicó el dirigente correntino.

El planteo de los estacioneros es que las expendedoras reciben el producto de la cadena de abastecimiento y, por lo tanto, cuestionan que recaiga sobre ellas la responsabilidad de efectuar determinados controles sobre las características del combustible recibido.

Gold indicó que el sector está realizando gestiones ante el Ministerio de Desregulación con el objetivo de encontrar una solución, aunque señaló que hasta el momento existe una posición de ARCA que dificulta el acuerdo.

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