En el acto por el aniversario de la localidad, el gobernador reivindicó su ubicación estratégica, el potencial forestal y ganadero y la necesidad de atraer inversiones. El mensaje se inscribió en una agenda de agosto marcada por celebraciones, obras, identidad y presencia en el interior.
La agenda territorial de Juan Pablo Valdés durante agosto tuvo un denominador común: la presencia del gobernador en aniversarios, celebraciones populares y actos institucionales de distintas localidades, con discursos que combinaron identidad, infraestructura y una definición sobre el modelo de desarrollo que pretende para Corrientes. En ese recorrido, Santo Tomé ocupó un lugar especialmente significativo por su condición fronteriza y por el potencial productivo que la gestión provincial busca convertir en nuevas inversiones y empleo.
El aniversario 163° de la refundación de Santo Tomé encontró al Gobernador junto al intendente Augusto Suaid, autoridades provinciales y municipales, instituciones y vecinos. Pero detrás del protocolo propio de una celebración histórica hubo también una definición política: JP Valdés presentó a la ciudad como una pieza estratégica para la vinculación con Brasil y como uno de los puntos desde los cuales Corrientes puede proyectar una nueva etapa de industrialización.
La jornada incluyó el acto central, el desfile cívico-militar y la firma de un convenio entre Provincia y Municipio para ejecutar, por etapas, obras en el sambódromo municipal.
Santo Tomé, frontera y producción
En su discurso, Valdés eligió remarcar una característica que excede la celebración aniversario: el lugar que ocupa Santo Tomé en el mapa económico provincial. La localidad fue definida como “puerta de conexión con Brasil” y como un territorio con condiciones para atraer inversiones.
“Es esa ciudad que se ha fundado sobre la resiliencia, sobre el esfuerzo, sobre la fe y sobre un profundo arraigo jesuita”, sostuvo el Gobernador. Pero inmediatamente trasladó el eje desde la historia hacia el futuro productivo: “Tenemos que buscar inversiones para que las empresas y las industrias vengan a transformar esa materia prima en trabajo y en oportunidades para los correntinos”.
La referencia a la industria forestal y a la ganadería forma parte de una línea argumental que el mandatario viene colocando en el centro de sus intervenciones públicas.

Presencia territorial
La presencia en Santo Tomé se inscribió en un mes en el que Valdés profundizó su recorrida por el interior y participó de celebraciones de características muy diferentes.
En San Luis del Palmar, el Gobernador participó de la vigilia y santa misa por los festejos patronales de San Luis Rey de Francia. Allí el discurso tuvo otro registro: la identidad religiosa y cultural. Tras haber acompañado a los peregrinos a Itatí el 16 de julio, Valdés destacó “esa energía diferente” que representa el santo para la comunidad y expresó su deseo de que San Luis “siga siendo el custodio de esta peregrinación tan grande que se hace a Itatí”.
La referencia se vinculó además con el impulso para postular esta tradición ante la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

En Paso de los Libres, en tanto, participó de la apertura de la 28° edición del Festival Internacional del Guiso. Valdés volvió a utilizar una celebración popular para reforzar una definición de gestión: “Estar siempre cerca no es solamente un lema para nosotros, sino que es una manera de vivir la gestión”.
En Parada Pucheta, el aniversario 85° permitió combinar la celebración institucional con una inauguración concreta: el nuevo Jardín de Infantes de la Escuela N°670, al que se sumaron tablets, equipamiento informático, conectividad satelital, útiles, mochilas y mobiliario.

Yapeyú e Ituzaingó
El punto de mayor densidad simbólica llegó en Yapeyú durante los actos por el 176° aniversario del paso a la inmortalidad del General José de San Martín. Allí el discurso dejó de concentrarse exclusivamente en la gestión territorial para incorporar una definición política de alcance nacional.
“El general San Martín es una figura inspiradora, una antorcha que nos guía en las noches más oscuras para encontrar el rumbo”, afirmó Valdés, quien sostuvo además que los correntinos son “herederos directos de su legado” y tienen “el deber sagrado de mantenerlo vivo”.
Pero la frase de mayor contenido político fue otra: “Debemos cerrar la grieta que nos divide porque la Argentina nos necesita a todos unidos bajo la misma bandera”.
La recorrida de agosto tuvo otro capítulo en Ituzaingó, donde Valdés encabezó el acto por los 162 años de la localidad. Allí volvió a aparecer con claridad el eje productivo. Recuperó la historia del proyecto de quienes impulsaron la ciudad y destacó su potencial para la ganadería y la forestación.
“Esta infraestructura fue la base de lo que va a volver a ser una revolución en la provincia, en Ituzaingó y en toda la región”, afirmó al referirse al parque industrial de su localidad de origen.