El principal sospechoso tiene 16 años y está acusado de homicidio. Las macabras hipótesis que evalúa la Justicia.
La causa que investiga el crimen de Cecilia Emilce Lazcano, la adolescente de 16 años que fue asesinada en la ciudad correntina de Alvear sumó nuevos detalles. Si bien en un principio se creyó que se había tratado de un suicidio, con el correr de los días comenzó a tomar fuerza la hipótesis de un homicidio. Hoy, el caso tiene dos imputados, uno de ellos compañero de colegio de la víctima, y la Justicia investiga la presunta intervención de un tercero.
Según pudo saber Infobae, la secuencia de terror ocurrió el pasado 16 de julio, horas después del triunfo de la Selección Argentina frente a Inglaterra por las semifinales del Mundial. Aquella madrugada, una vecina del barrio estaba durmiendo cuando escuchó varios golpes en la puerta de su casa.
Cuando se acercó y preguntó, no tuvo respuestas. Los golpes, sin embargo, continuaron. Cuando miró por la mirilla, observó lo que describió como “un bulto” en el suelo. La mujer indicó que al principio no quiso abrir porque “tenía miedo”. Luego lo hizo. Y así alcanzó a ver a una chica que parecía estar golpeada. En ese momento no logró precisar qué le había ocurrido.
Minutos después llegó la policía a la zona. Una vez en la escena, los agentes le preguntaron a la joven quién la había atacado, pero no pudo responder por la gravedad de su herida. Así, le consultaron directamente si había sido su novio o algún familiar. La víctima solo llegó a negarlo a través de gestos: no podía hablar producto del corte profundo que presentaba en su cuello.
Cecilia fue trasladada a un hospital local y luego derivada a un centro de salud de Santo Tomé por la complejdad de su caso. Ese mismo jueves 16 de julio, falleció durante su traslado a Corrientes.
Según pudo saber este medio, la autopsia reveló que la causa de muerte fue “lesiones vasculares y viscerales del cuello producidas por un elemento con filo“. En un primer momento, se creyó que se había tratado de un suicidio debido a los cortes que la joven tenía en las muñecas. Sin embargo, lo que llamó la atención de los investigadores fue la ferocidad del corte que presentaba en el cuello.
En este contexto, el fiscal de Santo Tomé, Facundo Cabral, ordenó las primeras averiguaciones. Los efectivos se hicieron presentes en la vivienda de M., donde Cecilia se había ido a dormir la noche previa al hecho. Una vez allí, la amiga de la joven relató que la adolescente se había quedado en su casa la noche del 15 de julio, pero que alrededor de las 3 de la mañana del día siguiente “se fue porque quedó en encontrarse con un chico”.
Con este nuevo dato los agentes se apersonaron en el domicilio de J. G., un joven de 16 años que iba al mismo colegio que Cecilia. “Yo no estuve con ella, no la vi”, fue la respuesta del adolescente al ser consultado sobre si en las últimas horas había estado con la víctima.
Al revisar el celular del menor, los agentes descubrieron que había borrado las conversaciones con Cecilia, con quien aparentemente habría tenido una relación. “Mi novia es celosa”, fue la explicación de J. Luego, confesó que había acordado juntarse con la joven en la vieja estación de trenes de Alvear, un lugar muy concurrido por los adolescentes de la zona.
Al inspeccionar la zona, encontraron una campera negra que estaba manchada con sangre, dos llaves y varios fragmentos de vidrio. A su vez, en una de las habitaciones de la construcción abandonada hallaron en el piso una importante mancha de sangre.
El análisis de las cámaras de seguridad fue clave para identificarlo a él como el agresor y reconstruir parte del recorrido de Cecilia. Pasadas las 3 de la mañana, la joven fue captada saliendo de la casa de su amiga. Minutos después, se la observa caminando acompañada de J. G., quien vestía un buzo gris y tenía una pala en su mano derecha. Esa fue la última imagen de Cecilia, antes de ser brutalmente atacada en la estación de tren.
Si bien aún se desconoce el motivo por el cual ambos se juntaron allí, los investigadores sospechan que J.G. la habría llevado engañada hasta el lugar.
Días más tarde, uno de los tíos de la víctima se presentó ante la Policía y entregó la pala voluntariamente. El hombre la había hallado en las inmediaciones del lugar donde se produjo la agresión, pero no le había dado importancia ya que desconocía que se trataba del arma homicida. Por otro lado, el 25 de julio los efectivos hallaron el celular de la víctima a unos 200 metros de la estación.