“Soy inocente señor juez”, dijo este miércoles Bernardino Antonio Benítez al declarar ante el Tribunal Oral Federal que juzga el caso Loan. Pidió hablar en su defensa, lloró al recordar la emoción que sintió ante la falsa alarma del hallazgo del nene en la madrugada del 14 de junio de 2024 y denunció apremios de parte de la Policía.
“En julio, los primeros quince días, todas las tardes un jefe de apellido Insaurralde me sacaba y me mostraba videos de mis hijos, videos de Crónica TV y que un juzgado de Menores me iban a sacar la tenencia; me quería suicidar con la cuerda de un buzo”, dijo y subrayó: “Fue una tortura muy fuerte que sufrí”.
“Todos los días me sacaban, me mostraban lo que decían los medios, me afectaba mucho”, insistió, luego de comentar que eso ocurrió en la Unidad Penitenciaria Federal 7 de Resistencia, donde -dijo- lo agredían, a tal punto que un interno lo atacó con un piedrazo que lo hirió en la cadera.
En ese momento también aseguró que Daniel “Fierrito” Ramírez, su amigo e imputado en este debate, también fue agredido por autoridades y que lo lastimaron en un hombro.
Antes, había denunciado apremios ilegales, cuando la causa aún permanecía en la órbita de la Justicia Provincial y que la policía en la noche de la detención le pegó en una costilla y en la cabeza. Y asimismo, que en sede policial se desmayó por lo que debió ser atendido en el hospital. Fueron las primeras horas de su detención, cuando expresó que los agentes (“vestidos de civil y con su arma reglamentaria”) le indicaron que ellos sabían como “iba a cantar“.
Benítez indicó que hubo una serie de maniobras en torno a su defensa en los primeros días que estuvo a disposición de la Justicia y que de modo sorpresivo se presentó José Fernández Codazzi, quien en forma insistente le señalaba que lo iba a representar. Hasta que finalmente se decidió por el patrocinio letrado de un abogado de apellido Osuna.
Sin embargo, esa representación fue suspendida de modo abrupto por desconfianza del propio Benítez, ocasión en la que inicia su trabajo el abogado Enzo Di Tella, del Ministerio Público de la Defensa de la Nación.
A las 16.50 Benítez cortó su declaración en un pico de emoción que fue aliviado al beber agua y con la autorización para pasar al baño. El Tribunal llamó a un cuarto intermedio.