Desde hacía casi un mes se ocultaba en una estancia cercana a la localidad y estaba en compañía de una mujer oriunda de Misiones, cuya relación se investiga. Junto con él, incautaron numerosos teléfonos y hasta un dron de vigilancia.
Un ciudadano brasileño que era intensamente buscado por la Justicia de su país, tras condenarlo a 38 años y tres meses de prisión por violación y que contaba con una alerta roja de la INTERPOL, fue capturado ayer por la Policía de Corrientes, en una estancia cercana a la localidad de Ituzaingó, donde se ocultaba en compañía de una mujer. Tenía un pequeño arsenal con armas de distintos calibres y una fuerte suma de dinero en pesos y dólares, que le permitían trasladarse libremente, aunque ya lo tenían bajo vigilancia desde hacía casi un mes.
Una escopeta, un rifle con mira telescópica, un revólver y una pistola, un dron, 8 celulares, un GPS y alrededor de 20 millones entre pesos argentinos y dólares, era lo que tenía en su poder Gilmar Busanello, un sujeto de 56 años, oriundo de Brasil, sobre quien pesaba un pedido de captura internacional y una alerta roja en la página oficial de la INTERPOL.
Gilmar fue condenado a 38 años y tres meses de prisión por una violación, pero huyó de su país antes de ser detenido por la Policía, se filtró por la frontera hacia Argentina y se ocultó durante un tiempo en una estancia, ubicada a la altura del kilómetro 1.200 de la Ruta Nacional N°12, cercana a la localidad de Ituzaingó, hasta que lo localizó la Policía de Corrientes y lo capturó ayer.
La confirmación oficial de su captura llegó por medio del propio Ministerio de Seguridad de la provincia y de la Policía, quienes indicaron que Busanello tenía en su poder al ser arrestado, un pequeño arsenal de armas y municiones para defenderse de quienes fueran a buscarlo. Tenía un rifle calibre .22 con mira telescópica, una escopeta calibre 20, una pistola calibre .22 y un revólver calibre .38, secuestraron 56 municiones y cartuchos de distintos calibres, 8 teléfonos celulares, un dron -marca DJI Mavic- y una importante suma de dinero en efectivo, $5.860.000 y 10.000 dólares estadounidenses.
Según la información, se sospecha que Busanello estaría desde hace casi un mes por las inmediaciones y luego de un pedido formal de la INTERPOL, la Policía de Corrientes se involucró de lleno en intentar localizarlo. Al parecer, los teléfonos tendrían relación a su caída, ya que habrían sido rastreados por su contactos con su patria. Toda su familia estaba bajo vigilancia y todo indicaría que se contactó con algunos afectos y esto lo terminó delatando.
Los investigadores locales comenzaron a rastrearlo y supieron de un extranjero en una estancia cercana. El dato clave los llevó directamente a Gilmar, quien fue sorprendido llegando al lugar en compañía de una mujer de 52 años, oriunda de la provincia de Misiones, y cuya relación con el fugitivo aún está bajo investigación, al igual que la procedencia de las armas y municiones que estaban en poder del sujeto. No se descarta ayuda local en el tiempo que se ocultó.