Miles de manifestantes volvieron a las calles para reivindicar una mejora en las condiciones de estudio. Convocan a una gran movilización para el 13 de este mes.
Francia vivió este jueves una nueva jornada de protestas estudiantiles salpicadas por enfrentamientos entre policía y manifestantes y por episodios como el saqueo de un instituto en Burdeos.
Decenas de miles de personas manifestaron hoy en diferentes puntos de Francia, después de las masivas movilizaciones del 6 de octubre, que reunieron hasta 450.000 personas según los sindicatos.
Las protestas de París fueron las más numerosas. A la plaza de la Bastilla confluyeron miles de manifestantes para reivindicar una mejora en las condiciones de estudio para los 2,7 millones de estudiantes de institutos en Francia.
Al final de la protesta de la Bastilla, la policía lanzó gases lacrimógenos y realizó cargas para dispersar a los concentrados. La jefatura de policía denunció que ciertos manifestantes lanzaron adoquines y pirotecnia contra los agentes.
“Necesitamos ya medidas concretas. Mientras no se pongan encima de la mesa 10.000 millones de euros, no pararemos la movilización”, advirtió en declaraciones a la prensa la portavoz de la Unión estudiantil, Sabrine Kharbach.
Además, organizaciones estudiantiles y sindicatos llamaron a una gran manifestación el 13 de octubre, al considerar insuficientes las respuestas del gobierno francés a sus reclamos de medidas concretas para mejorar las condiciones de aprendizaje en los colegios.
Las medidas de seguridad son extremas. Todas las bocas del subte que dan a Bastilla fueron cerradas por orden de la prefectura. Las fuerzas antidisturbios controlaron todos los accesos a la plaza y la policía registró todos los bolsos y las mochilas.
Disturbios y saqueo
Varios incidentes relacionados con las protestas se registraron en el país. En Reims (noreste), un policía fue hospitalizado de urgencia tras recibir el impacto de un proyectil.
Un joven fue puesto bajo custodia policial tras este hecho.
En tanto, un liceo en Lormont, cerca de Burdeos, resultó vandalizado por un grupo de personas encapuchadas, según un video difundido en las redes sociales. El director evaluó los daños causados entre 100.000 y 200.000 euros.
Por otro lado, el jefe de la policía municipal de la pequeña localidad Port-de-Bouc (sureste) fue suspendido de sus funciones después de ser filmado el pasado 2 de octubre intentando atropellar a un grupo de estudiantes.
La movilización estudiantil, que comenzó en las afueras de París a mediados de septiembre, estuvo salpicada por acusaciones mutuas de violencia entre manifestantes y policías y por graves destrozos materiales que ascienden ya a decenas de millones de euros.
Desde mediados de septiembre, al menos 6.600 personas fueron arrestadas por las protestas -la mayoría menores de edad- y unos 700 policías y gendarmes y algo más de 200 manifestantes resultaron heridos.
Debido a emblemáticos casos de adolescentes gravemente heridos durante los piquetes tras intervenciones policiales (uno perdió una mano, otro la visión de un ojo y un tercero sufrió graves heridas en la boca y la mandíbula), madres y padres se unieron a las manifestaciones para respaldar las reivindicaciones y proteger a sus hijos.
El Gobierno francés, por su parte, aseguró que las fuerzas del orden enfrentaron situaciones de extrema de violencia por parte de los manifestantes.