Desde el hallazgo del cadáver de Nanci Estela Godoy, los avances en la investigación de su femicidio avanzaron a pasos agigantados. Los detectives ahora saben que fue masacrada a puñaladas, parcialmente mutilada y que el ataque no habría sucedido en el lugar donde descartaron los restos. En este sentido, uno de los puntos a resolver está referido a la escena del crimen. El sitio donde la redujeron e hirieron salvajemente mientras todavía estaba con vida. La mujer, a decir de los resultados forenses, sufrió mucho antes de morir.
Los detalles son escabrosos. Entre tanto caudal de información con la que cuentan los encargados de la pesquisa sobresale una fotografía en la que Nanci aparecería amordazada.
Tal como se dio a conocer en su edición del viernes, esa imagen fue tomada con un celular y compartida entre los principales sospechosos. Pese a ser borrada, los peritos lograron recuperarla.
Se presume que en ese lugar (del cual en la foto se apreciaría muy poco) sería donde finalmente dieron muerte a la mujer de 52 años con el uso de más de un arma blanca.
Una de las hipótesis es que la agresión fue en un lugar abierto. En este sentido, sospechan que pudo ocurrir en una tapera o cerca de una tapera donde la semana pasada hallaron algunos restos de ropas quemadas.

Desde el principio, trascendió la versión de un ataque grupal, un supuesto abuso sexual en manada, algo que la autopsia realizada en el Instituto Médico Forense no pudo certificar debido a la faltante de partes del cuerpo y el tiempo de descomposición. De igual manera habrá estudios complementarios en procura de saber si existió el abuso, como también la fecha probable de muerte.
El abogado Gustavo Briend, representante de la familia de la víctima, manifestó haber quedado impactado por la alevosía de los asesinos.
“La cantidad de lesiones llama poderosamente la atención, el cuerpo está cortado en todas las partes, cortes hechos por humanos. Se dedicaron a cortar el cuerpo estando Nanci viva”.
La maestra intentó defenderse de sus atacantes, quienes le ocasionaron al menos 20 lesiones en el rostro, el cuello, abdomen, antebrazo, mano y las piernas, causándole hemorragia masiva.
Con el recupero del teléfono celular de la mujer comenzó un trabajo con expertos en pericias informáticas. El dispositivo fue hallado dentro de su bolso, tirado en una zona de bañado a poco más de 2 kilómetros de la escuela 626 del paraje El Malezal, departamento de Esquina, donde Nanci era directora suplente.
El último mensaje enviado conocido desde ese aparato data del miércoles 7 de octubre a la noche hacia el celular de uno de sus hijos.
Los imputados como presuntos autores de femicidio son el capataz de la estancia “El Curupí”, Ireneo Antonio Zarza; un peón rural identificado como Felipe Sandoval; y Nahuel Rojas.
¿Quién es Nahuel Rojas? Es la pareja de Rosa Leguizamón, mujer a quien los fiscales señalarían como presunta partícipe secundaria.
El viernes, el abogado de Rosa, Marcos Neironi, dijo tener testigos de que ella no estaba en la estancia cuando habría ocurrido el femicidio de Nanci.
Según Neironi, Leguizamón viajó el viernes 9 de octubre a la mañana rumbo a Sauce y estuvo en ese pueblo hasta el día 15, justamente cuando la familia de la docente denunciaba la desaparición.
Neironi, a su vez, dijo contar con un testigo que afirma haber visto con vida a la docente el viernes 9 a la siesta en El Malezal.
Anteayer, en Cámara Gesell, declaró un hijo de 12 años de Rojas y Leguizamón. El menor habría aportado información significativa.
La investigación es como un rompecabezas en el que ya hay algunas piezas armadas. Restan resultados informáticos, establecer la data de muerte y el escenario exacto del crimen.
Rosa debe comparecer mañana en el Juzgado de Esquina y, en caso de brindar su testimonio, podría revelar nuevos datos para la causa en la que ella aparece inicialmente imputada en el presunto delito de homicidio simple.
Hay un quinto acusado en el expediente. Se trata de Ezequiel Bordón, quien al inicio de la búsqueda de la docente habría aportado un falso testimonio a modo de encubrimiento.
Por otra parte, desde la familia de la maestra solicitaron avanzar en otras hipótesis. Según habría manifestado la mujer a uno de los hijos, en la zona existían supuestos vuelos de aeronaves que podrían estar ligadas al narcotráfico y pasaban cerca de la escuela.
Lo secuestrado
Prendas de vestir, teléfonos celulares, cuchillos y hasta algunos lazos forman parte de los elementos secuestrados durante los allanamientos realizados mientras los procedimientos de rastrillajes, en búsqueda de la docente, ocurrían día a día.
De todos los objetos son los aparatos de comunicación los que arrojarían información “clave”. Aparte de la foto mencionada habría más contenido que podría complicar al grupo de sospechosos. Además, esperan conocer los informes solicitados a una empresa telefónica para saber sus movimientos en la zona.
Zona inhóspita
La escuela 626 queda en un lugar inhóspito, a unos 50 kilómetros de la ciudad de Esquina desde donde Nanci viajaba en vehículo hasta la estancia “El Curupí” y desde allí continuaba a caballo o a pie al menos un par de horas.
Se trata de un lugar donde la señal telefónica es poca y donde la mujer, según revelaron sus hijos, sentía miedo, especialmente por las noches.
El establecimiento educativo de condiciones precarias cuenta con un sistema eléctrico provisto de baterías con carga de energía solar a través de paneles.
Trece días
A lo largo de 13 días trabajaron decenas de policías en procura de dar con la docente. Con perros, a caballo, lanchas, drones y recorridas a pie cubrieron diversas áreas de la estancia.
Mientras la búsqueda no cesaba, los fiscales Javier Mosquera y Andrea González ya tejían la hipótesis del femicidio en base a fuerte evidencia que terminaría de confirmarse con el hallazgo del cadáver de Godoy.