Máxima de Holanda usó al revés su vestido de gala y sorprendió con una joya del siglo XIX

La reina de los Países Bajos volvió a la agenda oficial con un diseño que reinventó con un truco de estilo. Días antes, había sido filmada junto a su hija Alexia en un festival de música electrónica.

La reina Máxima de Países Bajos volvió a acaparar las miradas con uno de esos looks que combinan elegancia, historia y un detalle inesperado. En su regreso a la agenda oficial, la monarca eligió un vestido de gala que ya había usado en otras ocasiones, pero esta vez lo llevó de una manera diferente: lo dio vuelta y transformó por completo la apariencia del diseño.

La ocasión fue la tradicional cena de gala que los reyes Guillermo Alejandro y Máxima ofrecieron a los miembros del Consejo de Estado en el Palacio de Noordeinde, en La Haya. El encuentro, que se celebra cada dos años, también contó con la presencia de la princesa Amalia, heredera al trono de los Países Bajos.

El truco de estilo de Máxima de Holanda para reinventar un vestido

Para la velada, Máxima apostó por un vestido largo en tono rojo rubí, de escote asimétrico y con un hombro al descubierto, firmado por el diseñador Claes Iversen. La prenda forma parte de su guardarropa desde 2018, cuando la estrenó en otro compromiso oficial.

Esta vez, la reina modificó la manera de llevar el cinturón ancho que acompaña al diseño. En lugar de lucir la hebilla rectangular en la parte delantera, la desplazó hacia la espalda y convirtió el accesorio en una especie de fajín liso. El resultado fue una silueta diferente sin necesidad de estrenar un vestido nuevo.

Máxima usó el cinturón al revés (Captura de video - Instagram)

El recurso volvió a poner en primer plano una de las claves del estilo de Máxima: recuperar prendas de su vestidor y darles una nueva lectura a través de los accesorios y los pequeños cambios de estilismo.

(Foto:  NL Beeld / Patrick van Emst via Gtrosby)

Un broche histórico de rubíes y diamantes

El otro gran protagonista del look fue una joya con más de un siglo de historia. Máxima completó el vestido con un broche de rubíes y diamantes perteneciente al conjunto de la llamada Tiara del Pavo Real, una pieza creada en 1897 para la reina Guillermina, bisabuela del actual monarca.

Máxima usó este mismo vestido, con el junto de joyas completo y el cinturón al derecho en 2018 (Foto; archivo AFP)

La alhaja forma parte del patrimonio histórico de la familia real neerlandesa. En esta oportunidad, la reina la llevó sobre el vestido sin recurrir a la tiara completa.

La gala también marcó el regreso de Máxima a los compromisos oficiales después de varias semanas sin actividad pública en su agenda. A su lado estuvieron el rey Guillermo Alejandro y la princesa Amalia, que atraviesa una etapa de mayor protagonismo institucional.

Ambos vestidos se lucieron por sus colores contrastentes (Foto: Dutch Press/The Grosby Group)

Amalia de Holanda también sorprendió con su look

La princesa heredera eligió un vestido largo satinado de la firma española Mango, en un tono verde pistacho, con escote envolvente y una capa liviana que caía sobre la espalda. El diseño, perteneciente a la línea Capsule de la marca, contrastó con el rojo del vestido de su madre.

La princesa Amalia con un vestido de Mango (Foto: NL Beeld Patrick van Emst via Grosby)

A diferencia de Máxima, Amalia prescindió de las grandes joyas y completó el conjunto con aros largos oscuros, un bolso de mano y renovó totalmente su peinado: llevó el cabello recogido en una trenza lateral.

La princesa Amamlia renovó su peinado con una trenza de costado (Foto: EFE)

Más allá de la moda, la presencia de la princesa tuvo un significado institucional. Desde que cumplió 18 años, Amalia ocupa un asiento en el Consejo de Estado, el organismo que asesora al Gobierno y al Parlamento neerlandeses en materia legislativa. Su participación en este tipo de encuentros forma parte de su preparación para asumir, en el futuro, el rol de jefa de Estado.

Sin protocolo: el video de Máxima y la princesa Alexia al ritmo de la música electrónica

Días antes de la gala, Máxima había mostrado una faceta muy distinta junto a su hija Alexia. Ambas fueron vistas el sábado 24 de octubre en el Amsterdam Music Festival, donde asistieron al concierto del DJ neerlandés Armin van Buuren en el Johan Cruijff Arena.

Lejos de los salones de palacio y de las ceremonias oficiales, la reina y la princesa se mezclaron entre el público, conversaron con otros asistentes y disfrutaron de la música electrónica. Las imágenes que circularon en redes sociales las mostraron bailando y compartiendo una salida nocturna sin las formalidades habituales de la agenda real.

La escena llamó la atención por el contraste con la imagen solemne de la gala y volvió a poner en primer plano el costado más cotidiano de Máxima. Entre un vestido de alta costura reinventado, una joya del siglo XIX y una noche de música electrónica junto a su hija, la reina protagonizó dos apariciones muy diferentes en pocos días.

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