El sector atraviesa un escenario de incertidumbre marcado por la volatilidad del precio internacional del petróleo por la guerra en Irán. Mientras tanto, la demanda de combustibles continúa sin recuperar el ritmo de crecimiento y muestra caídas interanuales.
El mercado de combustibles atraviesa un momento marcado por la incertidumbre y la volatilidad internacional. Así lo describió el presidente de la Cámara de Estaciones de Servicio de Corrientes, Carlos Gold, quien analizó el impacto que tienen los conflictos geopolíticos en los precios y la evolución de las ventas en las expendedoras locales.
Según explicó el dirigente empresarial, la conflagración en Medio Oriente y su impacto sobre el precio internacional del petróleo introdujeron un factor de inestabilidad que dificulta prever el comportamiento de los combustibles en el corto plazo.
“Hoy se ve una situación bastante incierta en cuanto a precios, porque el impacto que viene provocando el conflicto bélico en las pizarras no es solo local, sino en todo el mundo”, señaló Gold. En ese sentido, remarcó que el sector atraviesa un escenario en el que resulta difícil anticipar la evolución del mercado.
“Estamos transitando un sendero de incertidumbre. Lo único que queda es ir viendo día a día cómo evoluciona la situación y estar preparados”, afirmó.
Uno de los factores que hoy genera mayor preocupación en el sector es el fuerte aumento del precio internacional del petróleo. Gold explicó que el valor del barril de Brent, referencia mundial para el mercado energético tuvo un incremento notable en los últimos meses.
“Durante 2025 el barril tuvo un valor promedio de entre 68 y 69 dólares. Hoy estamos hablando de unos 103 dólares. Es lógico que si tenés un insumo que aumenta un 40%, el producto final también tenga que seguir esa tendencia”, sostuvo.
A pesar de la suba internacional del crudo, Gold consideró que el impacto en el mercado argentino podría ser menor que en otros países debido a la condición de productor de petróleo que tiene el país.
“Nosotros tenemos algo a favor: somos un país productor y tenemos reservas. Aunque dependemos en parte de la importación de combustibles, eso hace que la escalada de precios sea inferior a la de otros lugares del mundo”, reflejó.
En cuanto al nivel de ventas, Gold explicó que el sector todavía no logra recuperar el dinamismo que mostraba antes de la pandemia. Según su análisis, la evolución del mercado puede dividirse en dos etapas bien diferenciadas.
“Antes de la pandemia veníamos acostumbrados a un crecimiento progresivo de la demanda, pero con posterioridad se dio un proceso de corrección de muchas distorsiones en los precios y en los componentes del combustible”, indicó.
Ese reacomodamiento generó un escenario de estancamiento en las ventas que aún persiste. “Eso hizo que exista un sendero de amesetamiento del cual todavía no podemos salir. Hay meses cuando se registra un leve incremento de la demanda y otros en los que cae, pero en líneas generales sigue retraída”, explicó.
El comportamiento del consumo durante la última temporada estival también reflejó esa dinámica dispar. Gold indicó que el movimiento turístico generó un repunte en las estaciones ubicadas en rutas, aunque no alcanzó para compensar la caída del consumo en los centros urbanos.
“Hay que diferenciar lo que fue la venta en rutas, que tuvo algo de crecimiento, de lo que ocurre en las ciudades. El consumo urbano estuvo bastante retraído”, sostuvo.
En términos generales, el dirigente estimó que la caída interanual de las ventas existe, aunque no es significativa. “Hay una baja, pero no es tan considerable. Si tenemos que establecer un promedio, estamos entre un 1% y un 5% interanual”, detalló.
Finalmente, Gold se refirió al desafío que representa para las estaciones de servicio mantener su estructura operativa en un contexto económico complejo y con ventas que no terminan de recuperarse.
El empresario sostuvo que el sector está acostumbrado a atravesar períodos de incertidumbre, aunque reconoció que la prioridad siempre es preservar las fuentes de trabajo.
“Transitar este tipo de escenarios es algo a lo que ya estamos acostumbrados. Uno se va acomodando”, expresó.
Sin embargo, subrayó que la decisión es intentar sostener el empleo el mayor tiempo posible. “Siempre tratamos de que la estructura de personal sea el último hilo por cortar. Lo que queda es ir transitando día a día y ver cómo sortear los escollos”, concluyó.
Las pizarras y sus constantes actualizaciones
