Desde Resistencia, el ministro del Interior aseguró que el viaducto Chaco-Corrientes es “una obra muy importante” para el corredor bioceánico. Dijo que Economía y el BID están negociando el esquema de financiamiento y destacó el rol de ambos gobernadores.
El proyecto del segundo puente Chaco-Corrientes volvió al centro de la escena política nacional este lunes, cuando el ministro del Interior, Diego Santilli, fue consultado sobre el tema en conferencia de prensa junto al gobernador chaqueño Leandro Zdero. En un momento en el que el Gobierno busca alinear infraestructura, inversión y reformas estructurales, el viaducto aparece como una pieza clave para el Norte Grande. Aunque siempre se mantuvo en las arcas de lo prescindible.
Sin embargo, no se trata solo de una obra vial. El puente proyectado entre la ciudad de Corrientes y la capital chaqueña de Resistencia es una infraestructura largamente reclamada por la región para descomprimir el tránsito del actual puente interprovincial General Belgrano y potenciar la logística regional. En términos estratégicos conecta además con el llamado corredor bioceánico que busca articular el Atlántico con el Pacífico a través del norte argentino.
En ese marco, durante su visita a Chaco, Santilli dejó un mensaje político y técnico: la obra está en agenda de Nación y el financiamiento externo ya se empieza a discutir en los organismos multilaterales. Lo hizo, además, en el inicio de una gira federal con la que el ministerio del Interior busca aceitar vínculos con gobernadores por las reformas del presidente Javier Milei.
El proyecto
Consultado específicamente por el estado del proyecto, Santilli fue categórico: “Es una obra muy importante, muy importante para la provincia de Chaco, para la provincia de Corrientes, para la conectividad, para todo lo que tiene que ver con el corredor bioceánico, si se quiere, el desarrollo”. Con esa definición, el ministro dejó claro que el puente no es una demanda local sino una infraestructura de escala nacional y regional.
El funcionario explicó que el principal cuello de botella hoy es el financiamiento. “Obviamente es una obra que requiere financiamiento internacional y eso se está abordando en el BID”, dijo en referencia al Banco Interamericano de Desarrollo, organismo que históricamente ha financiado obras viales de gran porte en la Argentina. En términos prácticos, esto implica atravesar una nueva serie de estudios técnicos, ambientales y económicos antes de la aprobación del crédito.
Santilli remarcó que ese proceso ya está en marcha y que la Nación hará un seguimiento político de alto nivel. “Ese trabajo nosotros lo estamos siguiendo de cerca, lo vamos a seguir de cerca con el gobernador y su equipo y el Ministerio de Economía de la Nación”, aseguró. Y agregó una señal de voluntad política: “Hay que seguir avanzando en cada una de las etapas que establece el BID, pero bueno, todo lo que podamos empujar lo vamos a hacer”.
La mención al Ministerio de Economía no es menor. En un contexto de ajuste fiscal y renegociación de pasivos, cualquier obra de gran escala debe ser compatible con el programa macroeconómico que conduce Luis Caputo. La apuesta de Santilli es que el puente sea visto como una inversión para el desarrollo y no como un gasto.
Al ser consultado por la buena relación de Zdero con Corrientes y su nuevo gobernador, Juan Pablo Valdés como para coordinar un empuje conjunto al proyecto del segundo puente el ministro Santilli valoró esa posibilidad. “Conectar dos provincias es importante. Hoy ya tuve que aterrizar en Corrientes, mañana me vuelvo por Resistencia, así que lo transité, lo transito”, dijo para luego relatar que recorrió la Ruta 16 y comprobó de primera mano las diferencias de infraestructura entre tramos.
Ese diagnóstico lo llevó a enlazar el segundo puente con una agenda más amplia de corredores viales. “Fíjense que ya se resolvió el corredor en Entre Ríos, que está concesionado ahora tenemos que avanzar con los temas de Chaco”, sostuvo y detalló que los equipos de Caputo ya trabajan en “ordenar todas las variantes”.
Santilli en Chaco
La visita a Resistencia no fue casual. Santilli eligió a Chaco como primer destino de una gira que lo llevará en estos días por La Pampa, la Patagonia y Mendoza, entre otras provincias. Corrientes por ahora no tiene fecha confirmada.
La explicación del funcionario nacional sobre este primer lugar visitado en este marco, combinó afinidad política, diagnóstico económico y estrategia nacional. “Por el aprecio y por el esfuerzo que está poniendo el gobernador en sacar la provincia adelante”, dijo.
El ministro describió una provincia con una pesada herencia financiera. “Estuve viendo el perfil de deuda que le dejaron, en amortización de intereses, es muy fuerte”, señaló y elogió al Gobernador por intentar “honrar los compromisos” mientras busca “cambiar la matriz productiva”. En su mirada, Chaco tiene “todo para ser una provincia con futuro, desarrollo, producción y trabajo”.
Ese perfil, aseguró, encaja con la agenda del Gobierno nacional. Santilli habló de “bajar impuestos”, “sacar la pata de arriba de la cabeza a los chaqueños” y terminar con “este relato mentiroso de que todo te lo resolvía el Estado”. La frase, cargada de ideología, refleja por qué Chaco es visto hoy como un aliado en el proceso de reformas que impulsa Milei.
Reforma laboral
En ese mismo marco, Santilli defendió la modernización laboral como una condición para que obras como el segundo puente se traduzcan en más empleo. “Hoy tenemos más del 52% de los trabajadores en la informalidad, con cero derechos”, dijo para explicar que la reforma busca “no alterar los derechos de los que ya están en la formalidad y sí darle derechos al que no los tiene”.
El ministro enumeró tres ejes: formalización, baja de impuestos y previsibilidad. “Bajar las cargas a las pymes, que son las que toman el 85% de los trabajos”, fue uno de los puntos, junto con la necesidad de actualizar convenios laborales “del 75 redactados en el 65, cuando no existía ni el fax”.
Para Santilli, la clave es que cada provincia pueda armonizar la reforma con su propia productividad.