La discusión volvió a instalarse tras advertencias de especialistas. En foco, objetos cotidianos que suelen pasar inadvertidos.
El bioquímico y divulgador científico Fernando Manera explicó qué ocurre con los materiales presentes en termos y botellas, por qué su uso diario merece atención, dónde aparece el riesgo, cuándo se vuelve significativo y quiénes quedan más expuestos: cualquier persona que los usa de forma habitual en el hogar o en el trabajo. El eje, según planteó, no está en un uso aislado sino en la repetición a lo largo del tiempo.
Al respecto, indicó: “Muchas de las amenazas invisibles están dentro del hogar, no afuera”. Luego precisó que la clave pasa por la exposición sostenida a ciertos compuestos que pueden desprenderse de los recipientes.
Sobre los termos, marcó diferencias claras según el material. El vidrio no libera sustancias, por lo que resulta una opción segura. En cambio, el acero requiere una verificación. Ese debe ser de grado alimentario, identificado como 304 o 316. En ese punto, advirtió que conviene descartar el acero 201.
En cuanto a las botellas plásticas, señaló que no es recomendable rellenarlas. Con el uso repetido pueden desprender químicos y también aumentar el riesgo de contaminación microbiológica.
También sugirió revisar la numeración de los envases. Los plásticos identificados con los números 1, 2, 4 y 5 presentan menor riesgo, mientras que los 3, 6 y 7 conviene dejarlos de lado.