ALERTAN SOBRE ESTAFAS CON TRANSFERENCIAS TRUCHAS A QUIENES VENDEN POR INTERNET

Si bien la modalidad ya tiene al menos un par de años, sigue vigente y puede defraudar con mucho dinero a sus víctimas si el estafador es hábil actuando.

La modalidad de estafa virtual con transferencias truchas sigue vigente y se renuevan las advertencias a las posibles víctimas, normalmente personas que ofrecen a la venta productos nuevos o usados a través de Marketplace o otro tipo de redes sociales en donde las transacciones comerciales no tienen la seguridad de las plataformas oficiales de compra-venta.

La modalidad es sencilla: el estafador busca productos a la venta por parte de personas particulares en Facebook (Marketplace), por ejemplo muebles usados o productos artesanales de emprendimientos pequeños, se contacta con el vendedor, se muestra interesado, pide precio del producto y acepta comprarlo pagando con transferencia bancaria. Tras el acuerdo, el comprador-estafador envía un comprobante de transferencia al vendedor con un valor muy superior al precio (por ejemplo, si el vendedor pide $10.000, el comprobante dirá $100.000), explicando que por un error agregó “un cero de más” y necesita la devolución del dinero excedente. Por supuesto, la transeferencia es irreal, la imagen es trucha y el primer objetivo es que el incauto transfiera una “devolución” que en realidad no es tal, ya que nunca se recibió el dinero en primer lugar. Si el estafador no consigue esta “devolución”, intentará conseguir los datos bancarios o de la billetera virtual de su víctima, para acceder a la misma y quitarle todos sus fondos. 

Para lograr completar la estafa se pone en juego la habilidad histriónica del estafador: debido a que se estaba realizando una transacción comercial, normalmente comprador y vendedor intercambian datos de contacto, como el número telefónico. El estafador, para conseguir que el vendedor le envíe el dinero, lo llama por teléfono inmediatamente después de enviar el comprobante de transferencia trucho y, en principio, se muestra angustiado y desesperado, asegura que son todos sus ahorros y que necesita la devolución inmediata. Y si la persona que intenta estafar no cae rápidamente y quiere verificar el dinero primero, el estafador le asegura que habló con el banco y que alguien de la entidad se contactará con el vendedor para arreglar la situación. En ese momento, entra en escena una tercera persona, que llamará al estafado haciéndose pasar por empleado bancario y le pedirá datos de la cuenta, incluyendo contraseñas y tokens de seguridad. Y si la persona entrega la información, la estafa está completa, ya que los ladrones podrán acceder a la cuenta para vaciarla. 

Si la víctima duda mucho, la última carta de los estafadores es cambiar el tono y de la desesperación pasan a usar amenazas, asegurando que de no entregar los datos el banco le bloqueará la cuenta a la persona en cuestión o de que el comprador escrachará al vendedor por supuestamente quedarse con dinero que no le corresponde.

Así le pasó a una vendedora Ani Castro, quien publicó su experiencia en twitter esta semana.

En este caso, la víctima no se dejó engañar, pese a los llamados y la insistencia de los estafadores. La clave en estos casos es mantener la calma pese a lo que digan o amenacen los estafadores y, bajo ninguna circunstancia, entregar datos bancarios por teléfono a nadie.

Tras la publicación de @AniCas__, otros usuarios compartieron experiencias similares. La estafa, pese a tener varios años, sigue vigente.