“Nuestra función es trabajar para que los chicos tengan autonomía”

Karina Castro es una maestra que cumple funciones en una escuela rural del paraje Paso Naranjo. En diálogo con época comentó la labor que cumple en el establecimiento al que asisten alumnos con muchas necesidades.

Karina Castro tiene 46 años y como tantas docentes correntinas se levanta temprano para cumplir con la función que tanto le apasiona. Actualmente da clases en la Escuela 351 del paraje Paso Naranjo. En el día del maestro, época reflejó su historia de sacrificio y amor por la docencia.

Al ser personal único, desempeña su labor para todos los alumnos que asisten al mencionado establecimiento rural ubicado a 25 kilómetros de Saladas.

Tiene 22 años de trayectoria y en contacto con época comentó que le apasiona la docencia. Se recibió en el año 1996, pero recién el 2001 comenzó a dar sus primeros pasos en las aulas de su localidad que la vio nacer.

Hija de un bonaerense que supo estar en la pampa húmeda. Por esta razón, Marcelo Castro (su padre) fue bautizado como “El Pampa” Castro, reconocido animador de doma en la tierra del Sargento Cabral y zonas aledañas.

Karina heredó también ese oficio y supo animar varios eventos de este tenor. “Además de docente, soy animadora, apasionada de la poesía y las matemáticas”, dijo la docente en comunicación con este medio.

“Me entrego a mí servicio, a mí trabajo, a mí profesión. Todo lo que hago, lo hago con convicción y amor. En el caso de la educación es clave para el crecimiento de las personas y por ende del país”, sostuvo.

“Tomar esta escuela fue un desafío. Desde el año pasado estoy acá. Los alumnos esperan todo de sus maestros ya que vienen de familias muy humildes. La institución para ellos forma parte de un esquema de contención”, enfatizó.

“Muchas veces nuestra tarea no se ve, es un trabajo invisible y a veces muy criticado. Pero tenemos el deber de trabajar por el bien de los niños, adecuándonos a los tiempos con la incorporación de metodologías como talleres, baile, poesías, algunas formas de acercar a los alumnos, sobre todo quienes se encuentran en el ámbito rural”, indicó.

Comentó que le tocó llegar a la escuela 351 el año pasado como personal único. Expresó “que fue un enorme desafío porque en principio me daba miedo no poder cumplir con las demandas”.

En este sentido dijo que hay muchos que llegan caminando luego de recorrer varios kilómetros. Muchos son de condiciones humildes, sus padres viven de changas o planes sociales.

“La demanda es constante y por eso recurrimos a los pedidos solidarios para que los chicos tengan alimentos, ropas y elementos para realizar las actividades escolares”, relató la docente.

“Nos parte el alma cuando los chicos nos dicen que quieren conocer una pelota o tener una muñeca por primera vez. Los chicos acá se sienten contenidos, lo ven como su casa. Pese a la contención, nuestra función es trabajar para que los alumnos tengan su autonomía”, indicó.

“Siempre hago campañas solidarias en Saladas y mucha gente colabora, es una situación difícil, este mes celebramos el Día del Niño, en trabajo conjunto a otra docente. La demanda de los chicos era de juguetes, son niños que quieren jugar, conocer una pelota, una muñeca, no pudimos brindarles eso, solamente golosinas, eso nos puso triste”, comentó.

“Cuando me hice cargo de esta escuela nunca pensé que habría tantas necesidades, si bien cada contexto es diferente, sé porque cumplí funciones en distintos establecimientos rurales y suburbanos, pero en este lugar hay necesidades de todo tipo. Las familias quieren pero no pueden ayudar a sus hijos y cuesta mucho integrarlos a la comunidad educativa”, remarcó.

“Los chicos cuentan con un enorme sentido de compromiso y responsabilidad, sienten a la escuela como su casa y quieren acudir a ella porque sienten que están contenidos y siempre busco brindar otros espacios para ellos”.

Proyecto inspirador


Karina, por insistencia de su hija Abril, decidió inscribirse en el concurso “Docentes que inspiran”. El mismo es organizado por el Grupo Clarín y la Fundación Varkey y participaron 4.000 docentes de todo el país.

El proyecto de la correntina fue trabajar con alumnos de cuarto grado sobre la descripción de un monstruo que fue creado por las propias manos de los alumnos. “Buscamos la manera de incentivar la escritura en los chicos. Por esta razón pensamos que si ellos confeccionaban sus propios monstruos podrían describirlos mejor. Esta iniciativa la llevamos a un concurso provincial y luego, por insistencia de mi hija, decidí presentarla al programa denominado Docentes que inspiran”, recordó la maestra saladeña.

El Comité de Preselección la eligió entre las 24 semifinalistas del premio. Pero por razones económicas y laborales no pudo seguir con la iniciativa.

“No pude continuar. No puedo mentirme. Deseaba llegar a la meta pero sin respaldo económico este tipo de concursos es imposible lograrlo. De todas maneras, el hecho que los organizadores de 4.000 participantes me hayan elegido dentro de los 24 semifinalistas me parece un gran logro”, expresó.

Una fecha especial
Figura insoslayable del ámbito escolar y académico, también orientador y guía del ejercicio creativo y el desarrollo de conocimientos, los maestros son una parte más que importante de las instituciones educativas. Es por eso que cada 11 de septiembre se celebra en Argentina el Día del Maestro, en conmemoración al fallecimiento de Domingo Faustino Sarmiento, allá por 1888.

Considerado el “padre del aula”, y quien logró llegar a la Presidencia de la Nación entre 1868-1874, Sarmiento fue el gran propagandista de la necesidad de una ley educativa argentina. Muchas de sus ideas se recopilaron en su texto “De la educación popular” (1849). Sin embargo, durante su mandato, no llegó a sancionar ninguna. Hubo que esperar hasta el gobierno de Roca, cuando se aprobó la Ley N.° 1420 de educación universal, obligatoria, gratuita y laica.

Si bien en 1943, la Conferencia Interamericana de Educación celebró en Panamá la fecha a modo de homenaje a los hombres y mujeres en el ejercicio de la docencia, recién en 1945 se adoptó en Argentina esta fecha por decreto del entonces presidente argentino, Edelmiro Farrell.

Algunos de los pasajes de la Resolución Oficial de aquella conferencia indican la importancia de la actividad docente, ya que se trata de “una actividad fundamental de la escuela la educación de los sentimientos, por cuyo motivo no debe olvidarse que entre ellos figura en primer plano la gratitud y la devoción debidas al maestro de la escuela primaria; que su abnegación y sacrificio guía los primeros pasos de nuestras generaciones y orienta el porvenir espiritual y cultural de nuestros pueblos; que ninguna fecha ha de ser más oportuna para celebrar el Día del Maestro que el 11 de septiembre, día que pasó a la inmortalidad, en el año 1888, el prócer argentino Domingo Faustino Sarmiento.