(Coco Ramón) – La dirigencia ratificó la medida tras una reunión clave en Ezeiza. No habrá actividad en ninguna de las categorías y el calendario deberá rearmarse en medio de una creciente tensión institucional.
La Asociación del Fútbol Argentino resolvió sostener el paro que paraliza todas las competencias oficiales y dejó sin efecto la novena fecha del Torneo Apertura. La decisión fue adoptada tras un encuentro del Comité Ejecutivo en el predio de Ezeiza, donde los representantes de los clubes respaldaron de manera mayoritaria la continuidad de la medida.
El cese de actividades abarca desde la Primera División hasta el ascenso, incluyendo las divisiones juveniles y el fútbol femenino. La determinación impacta de lleno en la agenda deportiva y obliga a reprogramar un calendario que ya venía ajustado por compromisos internacionales y competencias paralelas.
En el centro del conflicto aparece la situación judicial que involucra a autoridades de la entidad. Desde la conducción que encabeza Claudio Tapia sostienen que se trata de un proceso que afecta la normal gobernabilidad del organismo y remarcan la necesidad de “defender la institucionalidad” del fútbol argentino.
Puertas adentro, la reunión fue extensa y marcada por posiciones firmes. Si bien algunos dirigentes plantearon la preocupación por el perjuicio económico que implica frenar la actividad —derechos de televisión, recaudaciones y compromisos comerciales— terminó primando la postura de sostener el paro como gesto de respaldo político.
La suspensión de la fecha no solo frena el ritmo del campeonato, sino que también altera la preparación de los equipos y complica la planificación deportiva. Cuerpos técnicos y planteles deberán readecuar cargas de trabajo mientras aguardan definiciones sobre la nueva programación.
En las próximas horas, la AFA comunicará oficialmente cuándo se disputarán los partidos postergados. La alternativa más firme es trasladar la jornada a una ventana disponible del segundo semestre, aunque no se descarta un corrimiento general del fixture.
Con la pelota detenida y las tribunas vacías, el fútbol argentino atraviesa una nueva sacudida institucional. El desenlace del conflicto marcará no solo el rumbo del campeonato, sino también el equilibrio de poder en uno de los ámbitos más influyentes del país.