(Corresponsalía Buenos Aires)
Lamentablemente no es novedad que haya que volver a pronunciarse sobre una cuestión tan particular como es el manejo del VAR en nuestro país. Y es que otra vez un partido de la primera división quedó bajo sospecha tras la decisión de unas pocas personas detrás de un monitor.
Por la vigésimotercera fecha del campeonato Unión de Santa Fe recibía a Boca Juniors en el 15 de Abril. En un partido con trámite favorable para el local ocurrió nuevamente una situación que tiñe de negro el presente del campeonato del ganador del último mundial. Y es que apenas empezado el segundo tiempo, el tatengue dispuso de una jugada de gol que Claudio Corvalán termino cristalizando en la red. Sin embargo, primero a instancias del juez de línea y luego ratificado por el VAR, el gol fue anulado al conjunto dirigido por Cristian González por un supuesto offside. Tras ver detenidamente la jugada, la misma mostraba que Corvalán no solo estaba habilitado, sino que lo estaba de manera clara.
Otra vez el VAR aparece aquí como una herramienta para manipular resultados y no para imponer justicia. Al igual que aquella tarde en Gimnasia vs Sarmiento, cuando Ariel Penel le anuló un insólito gol al lobo por una supuesta posición adelantada inexistente. Al igual que tantas veces con Barracas Central (por ejemplo aquel polémico partido con Patronato en cancha de All Boys hace un año). Los árbitros por su parte no se quedan atrás. Y es que muchas veces toman una determinada decisión dependiendo de la camiseta que tengan enfrente. Jugadas de roja que son ignoradas, jugadas más suaves que son revisadas en cámara lenta para buscar justificar una expulsión.
En definitiva la revisión tecnológica llegó a la Argentina para confirmar algo claro. Y es que la justicia no importa cuando los intereses y los motivos de los poderosos están en juego.