En 1998, el pueblo goyano fue azotado por una de las peores inundaciones de su historia. En 2026, se cumplen casi 30 años de este suceso que aún duele y sigue presente en la memoria colectiva.
El 11 de abril de 1998, en plena Semana Santa, la ciudad de Goya sufrió una de las inundaciones más graves de su historia. Las lluvias, con un registro cercano a 330 milímetros, junto con la crecida del río, dejaron gran parte del territorio bajo agua.
El saldo fue de siete muertos, cerca de 40.000 evacuados y pérdidas estimadas en 1.500 millones en el sector agrícola. La situación llevó a evaluar incluso el traslado masivo de habitantes hacia Colonia Carolina, ante el avance del agua y la falta de condiciones para permanecer en la ciudad.
Muchos guardan el recuerdo del esquinense “Pacho” Balestra, quien por entonces tenía 57 años. Día y noche, junto a otras personas, trabajó en la colocación de bolsas para reforzar las defensas.