Desde adentro: las lágrimas de Mirtha, el círculo familiar de Juana y la cábala para la vuelta a la televisión

Teleshow ingresó a las grabaciones de sus programas, que se emiten desde el estudio Cuyo en Martínez. Secretos de un éxito familiar que no se oxida

En el estudio principal de la calle Cuyo, en Martínez, el clima está caldeado. Es viernes, final de una semana marcada por la vuelta de Mirtha Legrand a la televisión tras dos años de ausencia. “Yo pedí volver”, había manifestado en entrevistas previas y en cada ocasión que pudo. Se sabe: no hay edad, duelos ni pandemia mundial que pueda alejar de su pasión a esta mujer que entregó su vida por completo a la televisión y a su público.

“Yo les he dado mi vida”, es uno de sus lemas y no es una frase hecha, así lo demostró desde hace más de cincuenta años. Volvió siempre, como cuando perdió a su amado compañero y productor histórico, Daniel Tinayre, en 1994 y todo pareció desmoronarse. Volvió en 1999, cuando la vida le dio uno de los mayores golpes con la partida de su hijo, Dany. Con un mensaje desgarrador y de luto, la diva lo recordó entre lágrimas en la apertura de ese programa, tal vez el más difícil que tuvo que encarar: “Me convencieron de que volver me iba a hacer bien, les pido que me ayuden, que me tengan paciencia. Me había propuesto no volver nunca más a la televisión pero recibí miles de cartas”. Volvió siempre, como ahora, tras una pandemia mundial que la obligó a parar y a recluirse en su casa para cuidar su salud, tiempo en el que también recibió la noticia de la muerte de su amada hermana gemela Goldy. Y a sus 95 años, cuando muchos consideran que debería descansar, ella se maquilla, se pone el traje de diva y otra vez, se sentará a conducir la mesa más famosa del país durante una nueva temporada, la número 54.

Afuera sale el sol pero dentro del estudio, espera una larga jornada de trabajo: se grabarán dos programas. A pedido de Mirtha, que prefiere no madrugar, primero lo hará su nieta, Juana Viale, quien salió a cubrir a su abuela en marzo de 2020 y gustó tanto que continuó con el legado de la conducción. Fresca, espontánea y con un estilo propio supo ganarse su lugar pero también, un premio Martín Fierro en la última edición por Mejor conducción femenina, revalidando así que iba por el buen camino y que no solo era un reemplazo temporal. “Le puse una lechuza al premio para que no me lechuceen”, cuenta graciosa, a modo de cábala, alejando las malas energías de su nuevo rol.

Entonces ahora, junto con el regreso de la histórica conductora los sábados por la noche, el buen desempeño durante ese tiempo le valió tener su propio ciclo los domingos al mediodía, Almorzando con Juana Viale. “La experiencia como conductora al principio me pareció aterradora, pero hoy la disfruto”, le dijo en las últimas horas a Teleshow, prometiendo seguir con su impronta durante el resto del año.

Los productores corren, los sonidistas ajustan hasta el mínimo detalle y se prueban las luces en este estudio 360º que permite al espectador ver casi en tiempo real cómo sucede todo durante el programa. Llega Juana al estudio con un conjunto verde lima, diseñado por Gino Bogani, quien la acompaña en cada momento. El modisto carga en sus hombros unos metros de tela que la heredera se pondrá luego como una capa y unas gafas negras con marcos verdes a tono, que completarán el look de la joven conductora, mientras que un maquillador le retoca el make up a pedido de una productora.

“Hola, hola”, se escucha en off. Es Adriana Verón, la locutora comercial que acompaña a la diva desde 2014. Esta vez su rol conlleva un plus emocional por el fallecimiento de la entrañable Nelly Trenti, la histórica locutora del programa. “Siento que este regreso de Mirtha y de Juana es muy movilizante por varios motivos. Por un lado la partida hace días de la querida e irremplazable Nelly y el dolor que eso significa. Y por otro, me despierta mucha admiración y respeto ver a Mirtha en el lugar que tanto disfruta y que la llena de vida”, asegura antes de comenzar a grabar.

Para ella, tal como se vive en el clima general del estudio que están estrenando, esta no es una vuelta más: “Si bien desde el primer día lo siento como un tremendo privilegio, este año es más especial todavía. Me encanta verlas a las dos brillar, a la Chiqui como siempre y a Juana cada vez más. Es un honor hacer la locución para el programa más emblemático de la televisión argentina. Si lo habré mirado desde casa y repetido frente a la tele: `Almuerzan hoy… con la señora Mirtha Legrand´”.

A unos metros, en un extremo del estudio, una cocina improvisada con mesadas grandes, hornos y heladeras prepara los manjares que se están por degustar en ambas mesas. En la de Juana, se comerá un menú vegetariano: de entrada hummus con distintos vegetales, de plato principal ravioles de zucchini sin masa y salsa de tomates naturales, y de postre, dúo de chocolates; mientras que en la de Mirtha, de entrada se servirá una burratina italiana con mix de tomates, de plato principal un risotto de espárragos verdes y de postre un suave merengue con crema de limón. Si bien hay un puñado de cocineros que van y vienen con las fuentes y platos, todos están comandados por la chef, Jimena Monteverde.

“Estoy contenta, nerviosa y con mucha expectativa. Con Juana tenemos muy buena onda, ella es lo más y es un placer. Me gusta cocinarle cosas nuevas para que pruebe, como es vegetariana es todo un desafío. Y con Mirtha, es un orgullo estar acá y servir la mesa más importante de la televisión. Es un flash para mí, nunca me lo imaginé, mi nonna es fanática, me gustaría que ella me viera porque estaría feliz”, asegura la histriónica cocinera. Sobre las exigencias de la diva a la hora de elegir los platos, no hay mucha improvisación: “Sé lo que le gusta porque Moni y Mabel -asistentes históricas- trabajan con ella, así que me asesoran sobre qué platos hacer. Tienen que ser cosas fáciles para comer, porque ella habla mucho y si quiere comer un bocado hay menúes que no pueden ser. Deben ser porciones pequeñas o piezas más prácticas de agarrar”.

El estudio cuenta con varios sectores: la mesa donde comerán, la cocina donde se presentan los platos, el escritorio donde las conductoras harán los anuncios, el clásico living para entrevistas íntimas o “mano a mano”, y un escenario. Además de los arreglos florales que dan vida al lugar y que se encuentran por todos lados, desde floreros hasta colgando de la escenografía, llegan decenas de ramos de amigos y anunciantes que a través del gesto quieren acompañar a ambas mujeres. Desde Racing Club -el equipo del que la diva es fanática- hasta el cantante Maluma. La mayoría de los ramos son rosas rococó, sus preferidas. Es el mismísimo Nacho Viale, nieto, hermano y productor de ambos ciclos, quién acomoda las flores para que se luzcan. El joven, que fundó su propia empresa, StoryLab, es quien está detrás de cada detalle: desde la firma de los contratos hasta la contención emocional de Mirtha.

Comienza la grabación de Juana, quien asistió a esta jornada laboral en compañía de su novio Agustín Goldenhorn -quien dio indicaciones a la producción y cuidó cada detalle de su novia en todo momento-y de su madre Marcela Tinayre. Es ella, a cara lavada, sencilla y visiblemente emocionada, quien arenga detrás de cámara a los aplausos y el aliento para su hija. Segundos antes de que pidan silencio para comenzar la primera de las dos tandas de grabaciones, la conductora de Las rubias le grabó un emotivo mensaje a su hijo Nacho que se encontraba monitoreando desde el control y luego gritó: “Dale hija, aplaudan”. Los nervios de una madre que sabe qué se juegan sus hijos, juntos y por separado, en este nuevo proyecto.

Juana cierra los ojos, sacude sus brazos y camina hacia la puerta que minutos después se abrirá ante ella, para dar comienzo a ese momento tan esperado. Se acomodan también PampitaEl Polaco -que fue acompañado por sus músicos para dar un show en el cierre y apenas arribó, comenzó a probar sonido-, el periodista Rolando Barbano -uno de los primeros en alistarse- y Guillermo Coppola, que se sacó selfies con algunos técnicos que evocaron sus tiempos junto a Diego Armando Maradona. Minutos antes, habían jugado con Pepe Ochoa, el host digital, quien desde las redes mostrará todo el detrás de escena del show con una propuesta lúdica.

El programa transcurre con algunos cortes, más cosas que ajustar pero un resultado que convence a todos. A puro ritmo, el show del Polaco y su banda pone a mover la piernita hasta al más serio. Y cuando suenan los acordes de “La mano de Dios” ya no queda nadie sin bailar en el estudio. Todo salió bien, una buena excusa para relajar tanta tensión acumulada. Aplausos, gritos y ¿a descansar? Para nada, ahora vuelta a armar y ajustar detalles para grabar La Noche de Mirtha. Llega al estudio Pablo Codevilla, directivo de El Trece, que se acercó a desearle buena suerte a las conductoras. Un día antes, el jueves, mientras las dos mujeres grababan promociones y anuncios, lo había hecho Adrián Suar.

La diva llega a los estudios alrededor de las 15, donde la espera una importante guardia periodística, acompañada por sus asistentes y el fiel estilista, Héctor Vidal Rivas. Se recluyó hasta las 17 en su camarín, momento en el que fue convocada en el estudio para comenzar a materializar esta vuelta histórica. La procesión va por dentro y si bien aseguró que no pudo dormir en toda la noche por los nervios y que tenía previsto no llorar, ya no pudo aguantar las lágrimas cuando técnicos, producción y asisten la recibieron con una gran ovación. “Chicos, no me hagan esto que tengo que grabar”. Se vivieron momentos muy emotivos, después de dos años fuera de cámara, con algunas apariciones esporádicas, Mirtha estaba muy movilizada y asustada pero con el profesionalismo que la caracteriza, pronto pudo dominar sus emociones y demostrar por qué ocupa el rol que ocupa en la historia de la televisión argentina.

En el bar la esperaban Moria Casan y su pareja, Pato Galmarini, quienes se cruzaron con Baby Etchecopar -que fue acompañado de su pareja y la hija de ella- y los hombres hablaron un buen rato de política mientras que la actriz se fue a alistar. Pronto se uniría al grupo de invitados, el Puma, José Luis Rodríguez y comerían todos juntos en una charla amena.

Las grabaciones finalizan cerca de las 20.30, y otra vez el aplauso se hizo presente para rubricar un día histórico. En apenas minutos el estudio queda vacío y a oscuras, y llega el momento de las reflexiones. Es difícil comprender por qué Mirtha elige volver una y otra vez a la televisión, pese a todo, pero verla en acción una tarde basta para confirmar que nada puede hacerla más feliz que moverse entre cámaras y luces. Que nació para eso. Y que mientras eso suceda, mientras que el motor de su vida esté encendido, hay Chiquita para rato.

Comentarios de Facebook