La realidad de muchas personas con discapacidad aparece atravesada por situaciones extremas que no siempre salen a la luz. Desde una organización social advierten sobre abusos, aislamiento y delitos que se repiten en silencio.
Rossana Jokmanovich, presidenta de la Fundación Fotos del Alma de Corrientes, describió una serie de situaciones que exponen el costado más crítico que atraviesan personas con discapacidad en la región, con casos de abandono, violencia intrafamiliar y hechos vinculados al delito. Según indicó, hubo personas que murieron en condiciones de desamparo porque nadie se hacía cargo de su cuidado y tampoco encontraban contención en el sistema de salud.
Al respecto, señaló que muchas personas quedan aisladas por problemas de movilidad o enfermedades que avanzan con el tiempo: “Hay gente que no puede salir a buscar comida porque no tiene piernas o perdió la visión”. En esos casos, explicó que la ayuda depende de terceros, lo que agrava la vulnerabilidad.
También advirtió sobre situaciones dentro del ámbito familiar. Al respecto, remarcó que existen casos de violencia, abusos sexuales y control económico sobre personas con discapacidad, donde incluso se les administra el dinero sin garantizar condiciones básicas de vida. “Les hacen creer que solo la familia puede ayudarlos, pero eso termina en dependencia”, expresó.
En esa línea, sostuvo que el problema muchas veces permanece oculto. Al respecto, insistió en la necesidad de intervenir ante señales de maltrato: “Si un vecino ve que una persona con discapacidad es golpeada, tiene que denunciar”. En ese contexto, resaltó un caso reciente en el que un hombre agredía a su hermano con problemas mentales, situación que llegó a la organización a través de terceros.
Jokmanovich también planteó que las personas con discapacidad no están por fuera de problemáticas sociales más amplias. Al respecto, indicó que existen casos vinculados al consumo y la venta de drogas, aunque aclaró que no forman parte de la fundación. En paralelo, señaló que el prejuicio dificulta el acceso a tratamientos de salud mental, ya que muchas familias evitan recurrir a profesionales por temor a una internación.
Sobre ese punto, explicó que en varios hogares no saben cómo abordar estos cuadros, lo que deriva en situaciones más complejas. Al respecto, afirmó que exigir conductas a una persona que no puede sostenerlas por su condición puede profundizar el daño si no hay un acompañamiento adecuado.
La presidenta de la fundación planteó que el escenario requiere mayor visibilidad y compromiso social para detectar y actuar frente a estos casos, que en muchos contextos permanecen fuera del foco público.