Tras un fin de semana XL bajo alertas meteorológicas, el subdirector de Defensa Civil, Bruno Lovison, analizó el impacto de las lluvias. Hubo picos de 110 milímetros en San Roque y una mejora notable en la respuesta hídrica de El Sombrero afectada por precipitaciones anteriores.
El reciente fin de semana largo en la provincia de Corrientes estuvo marcado por una fuerte inestabilidad climática que puso a prueba la infraestructura de drenaje en diversas localidades. Bajo alertas amarilla y naranja, el territorio provincial recibió volúmenes de agua significativos, aunque, según el balance oficial de Defensa Civil, el saldo es positivo: no se reportaron incidentes de gravedad y los sistemas de evacuación hídrica respondieron con mayor eficiencia que en eventos anteriores.
Bruno Lovison, subdirector de Defensa Civil de la Provincia, brindó un panorama detallado sobre lo ocurrido, destacando que el trabajo de prevención realizado tras las inundaciones de fin de año comenzó a dar sus frutos.
Los números del agua
El temporal no afectó a todas las zonas por igual, pero la descarga fue generalizada. San Roque fue la localidad con mayor registro, superando los 110 milímetros. Por su parte, en la capital correntina, el pluviómetro marcó más de 85 mm; mientras que en otros municipios del interior promediaron entre los 90 y 100 mm.
Uno de los puntos destacados por Lovison fue el caso de El Sombrero. Esta localidad, que había sido severamente castigada por las lluvias de diciembre, resistió los 90 mm del pasado lunes sin mayores inconvenientes. “La intendente, Araceli Aponte, reportó que el sistema de desagüe funcionó muy bien. Estamos en el camino de la mejora”, afirmó el funcionario.
El factor humano: La basura como obstáculo
A pesar del optimismo por el funcionamiento de los canales y cuadrillas municipales, Lovison puso el foco en un problema recurrente: el manejo de los residuos urbanos.
“Tenemos un grave problema que se nota cada vez que llueve: la basura. El vecino por ahí no colabora lo suficiente para que los residuos no tapen las bocas de tormenta y el agua pueda escurrir”, lamentó.
Si bien destacó que el Municipio capitalino viene realizando un trabajo prolijo de apertura de grandes canales y mejora en la recolección, advirtió que la concientización ciudadana es la pieza que falta para que el sistema sea 100% efectivo.
Paradoja climática: fuego y lluvia
El reporte de Defensa Civil también dejó un dato llamativo que ilustra la complejidad del clima actual. El pasado sábado, mientras el noroeste de la provincia recibía precipitaciones, en el noreste se combatían focos de incendio.
“Es paradójico, pero la lluvia ayuda un montón a cambiar la situación del clima”, explicó Lovison. No obstante, advirtió que la cantidad de “combustible” (pastizales secos) sigue siendo alta. Ante esto, la Provincia planea avanzar con quemas prescriptas y controladas para eliminar el exceso de pastura y evitar incendios incontrolables en el futuro.
Lo que viene: un otoño de transición
Con el otoño ya instalado, el pronóstico indica que la inestabilidad continuará. Lovison señaló que estamos en una etapa de “transición” hacia un estado neutro que podría durar el resto del año, aunque con la mirada puesta en un posible regreso más intenso del fenómeno de El Niño hacia diciembre.
“Se nota claramente un cambio profundo en el clima, con fenómenos radicales: pasamos de lluvias extremas a días de mucho calor o puntos de sequía. Es un panorama complejo que requiere monitoreo diario”, concluyó.