U$S 450 millones en marcha: reactivan Aña Cuá y reflota la obra más demorada de Yacyretá

Tras casi dos años paralizado, el proyecto binacional retoma obras y fija 2028 para poner en marcha su primera turbina. Prometen sumar 270 MW al sistema.

El complejo hidroeléctrico Yacyretá volvió a poner en marcha la obra de ampliación Aña Cuá, un proyecto binacional clave que había quedado detenido desde diciembre de 2023, cuando alcanzaba un avance cercano al 40%. 

Con la reactivación, la Entidad Binacional Yacyretá (EBY) apunta a sumar más de 270 MW de potencia limpia, reforzar la estabilidad del sistema interconectado de Argentina y Paraguay y dinamizar la economía regional a ambos lados del río Paraná.

La obra se destrabó luego de resolver trámites técnicos y administrativos que obligaron a revisar el cronograma original. Según la nueva planificación, la primera turbina entrará en servicio en 2028, mientras que el resto se habilitará de manera progresiva.

 
Aunque Aña Cuá formaba parte del diseño original de Yacyretá, el proyecto arrastra más de cuatro décadas de demoras. Los primeros estudios datan de los años 70 y recién tomó forma en 1983, aunque su ejecución nunca se concretó cuando la central fue inaugurada en 1994. Desde entonces, Yacyretá se expandió y modernizó hasta alcanzar los 3.100 MW, posición que la convierte en un pilar para la matriz eléctrica de ambos países.

El relanzamiento de Aña Cuá, que demandará unos US$ 450 millones, se apoya en un punto favorable: los equipos electromecánicos ya presentan un avance significativo, lo que permitirá acelerar etapas una vez retomado el ritmo de obra.

El relanzamiento de Aña Cuá demandará unos US$ 450 millones.
 
Qué incorpora Aña Cuá

El proyecto prevé instalar tres turbinas Kaplan de eje vertical, con 90,2 MW cada una, y un salto neto de 19,9 metros, lo que permitirá generar cerca de 2.000 GWh por año. La ampliación elevará en aproximadamente un 10% la capacidad total de Yacyretá.

El complejo incluye también un vertedero capaz de evacuar hasta 40.000 m³/s, manteniendo el caudal ecológico indispensable para preservar la fauna ictícola del brazo del Paraná donde se emplaza la obra. Las 16 compuertas radiales, de 15 metros de ancho y 17,3 de alto, forman una estructura de 300 metros diseñada para minimizar el impacto sobre la isla Yacyretá.

La puesta en marcha del nuevo módulo generará para la EBY ingresos adicionales estimados en US$80 millones anuales, según los valores de energía acordados entre Argentina y Paraguay.

El reinicio de Aña Cuá traerá aparejada una reactivación laboral inmediata, con cerca de 1.000 nuevos puestos de trabajo distribuidos de manera equilibrada entre trabajadores argentinos y paraguayos. La demanda de bienes y servicios asociados impulsará la actividad económica en el NEA argentino y el sur de Paraguay, fortaleciendo cadenas locales y comercios de las ciudades de Ituzaingó y Ayolas, principales polos urbanos vinculados a la obra.

La EBY considera que el impacto social es estratégico, ya que la construcción aporta dinamismo a una zona fronteriza que sufrió de lleno la paralización de la obra en 2023, que derivó en despidos masivos y meses de incertidumbre para los trabajadores.

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