Los detalles del operativo en el que Estados Unidos e Israel mataron al líder supremo de Irán

De inteligencia artificial a fuentes humanas, el minucioso operativo que los servicios de inteligencia de Estados Unidos e Israel llevaron adelante el para terminar con Alí Jamenei.

La muerte del líder supremo de Irán, Alí Jamenei, abrió un nuevo capítulo en el conflicto que se desató en Medio Oriente y dejó al descubierto el nivel de penetración que, según medios internacionales, alcanzaron los servicios de inteligencia israelíes y estadounidenses dentro del aparato iraní.

El ayatollah de 86 años murió tras una operación basada en inteligencia artificial y fuentes humanas que permitió confirmar su ubicación en Teherán el sábado por la mañana, según informaron Sky News y Financial Times citando fuentes con conocimiento del operativo.

De acuerdo a lo precisado, la planificación de la operación comenzó en 2001, cuando el entonces primer ministro israelí Ariel Sharon ordenó al Mossad que Irán fuera su principal objetivo.

Con el paso de los años, la estrategia fue evolucionando hasta convertirse en una operación que, según el reporte, se afinó durante meses y se ajustó en los días previos al ataque.

El objetivo, según analistas militares citados por medios estadounidenses, era ejecutar una operación “decapitante” destinada a desarticular el mando político-militar de la República Islámica en las primeras fases del conflicto.

Tanto Washington como Tel Aviv habían evaluado previamente un ataque selectivo contra la cúpula iraní.

Alí Jamenei estaba en el poder desde 1989. (Foto: Oficina del líder supremo iraní via AP)

Según el informe publicado el lunes por el Financial Times, Israel hackeó cámaras de tráfico de Teherán para vigilar la vida cotidiana de altos cargos iraníes como preparación para la llamada “Operación León Rugiente”, durante la cual murió Jamenei.

A través de esa vigilancia, la inteligencia israelí habría descubierto el patrón de vida del líder supremo y de su personal de seguridad: rutas de viaje, horarios de actividad e identidades de las figuras de alto rango que solían acompañarlo.

El reporte señala, además, que Israel utilizó herramientas de inteligencia artificial y algoritmos para clasificar las enormes cantidades de información recopilada sobre el liderazgo iraní y sus movimientos.

En paralelo, según Sky News, espías israelíes habrían hackeado cámaras de tráfico en la capital iraní para rastrear los movimientos en torno al complejo residencial del líder religioso.

Las imágenes fueron una de las múltiples fuentes de inteligencia utilizadas para confirmar su presencia en el lugar.

Dos fuentes citadas por la cadena británica indicaron que, además de la vigilancia electrónica, existía una fuente humana que transmitía información a los estadounidenses. La Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA) declinó hacer comentarios.

La decisión final y las últimas horas

La decisión de eliminar al líder supremo fue adoptada al inicio del ataque, antes de que pudiera trasladarse a un búnker reforzado.

En los días previos, la inteligencia estadounidense e israelí detectó que Jamenei y altos funcionarios civiles y militares se reunirían en su complejo el sábado por la mañana, lo que llevó a ajustar los detalles finales del operativo.

Este martes se supo que el propio Jamenei tomó la “elección consciente” de quedarse en su lugar de trabajo, en el corazón de Teherán, cuando se produjeron los ataques de Israel y Estados Unidos.

Así lo afirmó el portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Ismail Baghaei, en una rueda de prensa recogida por la agencia oficial IRNA.

Partidarios del gobierno lloran en un encuentro después de que la televisora estatal confirmara la muerte del líder supremo del país, el ayatolá Alí Jamenei. (Foto: AP/Vahid Salemi)

“Fue una elección consciente; él permaneció en su lugar de trabajo, en el corazón de Teherán, en circunstancias en las que todos sabían que se avecinaba un ataque”, sostuvo Baghaei.

El funcionario aseguró que no se trató de una “falta de cumplimiento de los protocolos de seguridad”, sino que Jamenei “se sacrificó por Irán” y dio “una gran lección”, porque “los líderes son los últimos en ser detenidos o asesinados, pero nuestro líder fue el primero”.

Israel atacó el complejo donde Jamenei se encontraba custodiado utilizando misiles Sparrow, mientras que aviones se desplegaron durante el día para lograr una sorpresa táctica, incluso en un contexto de alto nivel de alerta en Irán.

En total, se dispararon 30 misiles contra el complejo. Según las fuentes citadas por Sky News, Israel logró bloquear “una docena aproximadamente” de repetidores de telefonía móvil en las inmediaciones para impedir que los guardaespaldas recibieran posibles advertencias antes del ataque.

El informe también indica que las torres de telefonía de la zona fueron interceptadas, de modo que los teléfonos del personal de seguridad no pudieron recibir llamadas de advertencia.

La operación incluyó inteligencia de señales, penetración en la red celular y la confirmación de la fuente estadounidense de que la reunión se estaba llevando a cabo.

Expertos en seguridad consultados por medios internacionales sostienen que la neutralización simultánea de las comunicaciones móviles buscó evitar alertas internas y retrasar cualquier intento de evacuación.

Hasta el momento no hubo confirmación independiente por parte de las autoridades iraníes sobre los detalles técnicos del operativo. Teherán calificó los ataques iniciales como un “acto de guerra” y prometió vengarse.

Irán confirmó el domingo el asesinato de su líder supremo y decretó 40 días de luto oficial. La Guardia Revolucionaria, al anunciar la muerte de Jamenei, expresó en un comunicado: “Hemos perdido a nuestro gran líder y lo lloramos (…) Su martirio en las manos de los más terribles terroristas y exterminadores de la humanidad es un símbolo de su virtud”.

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