“La Gruta del Gauchito Gil ahora es mucho más segura y amigable para los fieles y turistas”

El ministro de Turismo Juan Enrique Braillard Poccard habló con el periodista Robertito Funes Ugarte, de La Nación+, sobre el fenómeno de visitantes que vive la provincia en torno a la popular figura que tiene santuarios en todo el país, pero “el más importante” en Corrientes.

“Desde el punto de vista turístico, el fenómeno del Gauchito Gil es absolutamente rentable para Corrientes y para toda la región. Pero más allá de lo que decide la venta de imágenes o de lo que se ha montado en torno a la Gruta del Gauchito, nosotros en Corrientes, con la administración del gobernador saliente, Gustavo Valdés, y con el actual, Juan Pablo Valdés, hemos tenido la posibilidad de sanear toda esa zona, de levantar un nuevo templo y de tener todo mucho más organizado, más seguro y mucho más amigable, para los centenares de miles de fieles que quieren acercarse”, destacó el ministro de Turismo de Corrientes, Juan Enrique Braillard Poccard, durante una entrevista que dio a la señal de cable La Nación+.

En diálogo con el periodista Robertito Funes Ugarte, el ministro recordó que en épocas pasadas esta celebración, por su fervor combinado con la falta de infraestructura adecuada, devenía en “algo bastante tumultuoso, desordenado y hasta con algunos problemas que hemos tenido en torno a la imagen del Gauchito Gil. Pero hoy está todo ordenado y organizado”.

Interrogado sobre los alcances locales y regionales del culto al Gauchito Gil, el responsable correntino de Turismo señaló que “el gauchito Gil es un fenómeno, una creencia con mucha tradición aquí en Corrientes, que se inicia en la ciudad de Mercedes, en el interior correntino, a 300 kilómetros de la capital provincial. Pero esta creencia fue extendiéndose a todo el país, y, más allá de que de la Gruta de él esté acá, en nuestra provincia, vemos garitas, bustos y altares en todas las rutas del país”

Funes Ugarte coincidió con el fenómeno de la presencia del Gaucho Gil en cualquier punto de la Argentina que se visite y, fiel a su estilo por momentos extravagante, quiso saber si “tienen contados” los altares que tiene la figura que esta semana congrega a más de 300.000 personas en Mercedes. Naturalmente, Juan Braillard Poccard respondió que “no, esto no lo tenemos contado, porque realmente sería casi imposible hacerlo” porque “a lo largo y ancho de la Argentina, de norte a sur y de este a oeste, nos vamos a encontrar con imágenes del gauchito, con sus cintas colgadas, con las velas, con ofrendas…”.

Ante esto, el ministro de Turismo destacó que Corrientes tiene “el monumento más importante” y ahora “más ordenado, más seguro, más limpio y más amigable para el turista”.

Robertito coincidió: “El Gauchito Gil es un referente de las rutas argentinas. No hay un solo sitio de las rutas argentinas en que en algún rincón ves el altar colorado, el poncho colorado y el altar del Gauchito Gil” y se mostró sorprendido por “la devoción que tienen los extranjeros también. Hay que decirlo, porque hay fascinación. Aman mucho a la Argentina los que vienen aquí y de veras que se llevan la estatuilla y por ahí no saben explicar si realmente existió o fue una leyenda el Gauchito Gil”.

A lo que Braillard Poccard respondió: “Existió, obviamente. Antonio Mamerto Gil se llamó”.

El panel de periodistas que acompañan a Funes Ugarte en un momento incorporó a la entrevista con el ministro a la doctora Cleopatra Barrios, investigadora del Conicet que se dedicó al estudio específico del gauchito Gil “porque fue un fenómeno netamente rural. Es una historia que nos remonta al siglo XIX, pero empieza a difundirse en la zona rural del palubre (n. del r.: zona de vegetación densa, monte o selva)mercedeño, el corazón de Corrientes, a mitad del siglo pasado, pero tiene una escalada nacional entre el pasaje del siglo pasado y el presente”.

“Entonces -continuó la investigadora- se empieza a vincular su figura con figuras de la identidad nacional y además empieza a ganar presencia en todo el país y en países limítrofes. Es una deidad y también una figura de símbolo de rebeldía, de lucha social, que empieza a tener peso en Brasil, Paraguay, Uruguay. Se empieza a configurar un arquetipo muy vinculado, por ejemplo, a un arquetipo de Robin Hood”.

¿Por qué investigarlo en el Conicet?, se le preguntó. A lo que la científica respondió: “Es un fenómeno de relevancia, al que se le puede abordar tanto desde el punto de vista geográfico, cultural, político… En tiempos en que nosotros nos disputábamos un país federal o unitario, justamente, el estuvo en esa disputa, pero a su vez pudo tener participación en la guerra de la Triple Alianza, que es muy importante para nuestra región guaranítica en particular”.

Funes Ugarte preguntó entonces a Braillard Poccard “¿qué le dejan de ofrenda al Gauchito Gil?”. “Todo lo que te imagines de bienes materiales… se han dejado hasta títulos de propiedad, títulos de autos, motos, bicicletas… Todo lo que se te ocurra, porque la gente acude al gaucho pidiéndole por alguna cuestión de salud a algún familiar o lo que fuere y bueno, la fe, saben que mueve montañas y es esa la creencia que hace que todos los fieles terminen cumpliendo con su promesa”, concluyó el ministro de Turismo de Corrientes.

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