Se trató de un prefecturiano oriundo de Mocoretá quien advirtió una situación sospechosa en la vía pública. Observó el momento en el cual una mujer de 73 años entregó dinero a un hombre. Ante esa escena, el efectivo intervino. Tras dialogar con la abuela confirmó que se trató de una maniobra: “el cuento del tío”.
El hecho ocurrió ayer miércoles al mediodía en la intersección de calles Belgrano y Avellaneda de la ciudad de Chajarí en la vecina provincia de Entre Ríos, donde el funcionario Marcelo Robol advirtió la situación sospechosa: una mujer de 73 años entregó dinero en plena vía pública a un hombre lo que le llamó su atención. Tras intervenir y dialogar con la víctima, confirmó que se trataba de una maniobra delictiva bajo la modalidad conocida como “cuento del tío”.
De inmediato, interceptó al sospechoso a pocos metros del lugar y dio aviso a la Policía, que procedió a su aprehensión.
Según se informó, el detenido de apellido Díaz, de 35 años y oriundo de Buenos Aires quedó a disposición de la Justicia. Además, con orden judicial se logró el secuestro de más de 11.000 dólares y un teléfono celular, elementos vinculados a la causa.
Las primeras averiguaciones indican que la mujer habría sido engañada a través de llamados telefónicos en los que le informaban que su hijo había sufrido un hecho delictivo. Posteriormente, otra persona se hizo pasar por fiscal y le exigió dinero para evitar supuestos problemas judiciales.

Fuentes cercanas a la investigación no descartan la participación de más personas en la maniobra, teniendo en cuenta que este tipo de estafas suele involucrar a varios implicados.
Cabe destacar que el efectivo que intervino, Marcelo Robol, es oriundo de Mocoretá, lo que generó un fuerte reconocimiento en la región por su accionar.
Más tarde, a través de las redes sociales, se conoció un emotivo agradecimiento público por parte de la familia de la mujer damnificada, quienes destacaron la empatía, la rápida reacción y el compromiso del prefecto, subrayando que su intervención permitió no solo recuperar el dinero, sino también resguardar la integridad de la víctima.